INVASIONES, LAS DE ANTES

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Recuerdos del presente

Invasiones: las de antes

Humberto Vacaflor Ganam

Yo estaba viviendo en Roma cuando se produjo la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, con soldados de la ahora finada URSS, Polonia, Hungría y la ahora absorbida Alemania Oriental.

Un total de 170.000 soldados y 4.600 tanques aplastaron la “primavera de Praga” en pocas horas, como se mata un ramo de rosas. La resistencia pacífica fue triturada por las orugas de los tanques soviéticos, que entonces estaban recién fabricados.

Más de medio siglo después, el presidente de una Rusia en vías de subdesarrollo se propone revivir el “imperio ruso” y para ello lanza una invasión de Ucrania que está demorando mucho tiempo, tanto tiempo que él está a punto de pedir tablas.

Tan mal planificada ha sido esta invasión que ni siquiera tomó en cuenta que los tanques, aquellos que entraron en Praga en 1968, están ahora muy viejos y se plantan en la ruta hacia Kiev.

Se ha hecho famoso el video que muestra al soldado ruso que pide a un agricultor ucranio que le ayude a sacar su tanque del fango. Y el agricultor, muy colaborador, saca el tanque y se lo lleva muy aprisa.

Y los invasores se encuentran, ¡oh sorpresa!, con que en este mes de marzo los campos de Ucrania son intransitables debido a que la famosa ”tierra negra”, una de las más fértiles del mundo, se ha convertido en un gigantesco lodazal.

Si el dictador ruso hubiera leído algo de historia, habría descubierto que ya las tropas de Napoleón tuvieron el problema de los lodazales en las planicies ucranias. Y también las tropas de Hitler, su mentor.

Algo que también ha descuidado tomar en cuenta el jefe de esta invasión es que el mundo vive en la más grande revolución de la información de la historia. En doce horas ha salido de Ucrania a todo el mundo más información que en una semana de la guerra de Irak.

Kiko Llaneras, en un artículo publicado en El País de Madrid, anotó: “Mucha información relevante en la guerra ya no la aportan espías ni satélites militares. Son recursos al alcance de cualquiera, como los mapas de tráfico de Google. Por eso se multiplican los expertos en inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), dedicados a recolectar, analizar y tomar decisiones con estos datos.”

Parece que estamos viendo una invasión manejada por un torpe experto en torturas y en venenos que usaba la tenebrosa KGB, aunque de manejo de tropas, de información e incluso de calendarios, no tenga la menor idea.

Siglo21bolivia.com

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