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Una guerra desigual

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Humberto Vacaflor Ganam

Cuando se escribía esta columna, el cocalero Evo Morales anunciaba que pondría en movimiento a sus huestes de simpatizantes para enfrentar al movimiento de resistencia que se ha adueñado de Bolivia.

Y lo que se ve en las calles es que los militantes de la resistencia superan en una relación de siete a tres a los que defienden al cocalero.

Quizá esta relación sea un reflejo de lo que fue el resultado de la elección del 20 de octubre: 7-3. En las calles se ve, con claridad, la diferencia que hay entre los que apoyan al cocalero y los que lo repudian.

No hacen falta auditorías. Lo que falta son jueces de línea que vean lo que ocurre en la cancha. Si los seguidores del cocalero fueran mayoría, se vería en las calles. Y lo que se ve es lo contrario.

Lanzar a sus guerreros en contra de un ejército que los supera en la relación de tres a siete es, definitivamente, un acto suicida. Sólo lo harías si estuvieras drogado. Si tus sentidos estuvieran dominados por elementos ajenos a tu realidad, agentes externos, químicos.

Los cocaleros chapareños que llegan a Cochabamba decididos a romper los piquetes de bloqueos descubren muy pronto que deben enfrentar a una ciudad que los supera en una proporción muy grande. Lo han comprobado en la ciudad de Cochabamba y en Quillacollo: son minoría ridícula.

En suma, el cocalero cree que sus huestes van a salir victoriosas en este enfrentamiento, porque calcula que sus seguidores son muchos más de quienes lo repudian. Típico caso de dirigente engañado por su entorno.

Luego, el cálculo se complica. Si le quitas al cocalero el apoyo de los militares, le has quitado todo. No tiene militares, no tiene policías y sus defensores están en otra  cosa.

Si has mandado a tus guerreros a combatir a los “infieles”, y resulta que los infieles son muchos más, en una relación de siete a uno, lo mejor que puede hacer en retirarte. Dedicarte a otro deporte. Gobernar el país, no te va.

Es un problema de números. Si tuviera este político alguien que le ayudara a leer los números, no estaría haciendo el ridículo de ahora.

Siglo21bolivia.com

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