Prepararse para el “rebote”

0

Humberto Vacaflor Ganam

Cuando la llegada de las vacunas, aunque sea incierta, hace surgir la esperanza de que esta pesadilla de la pandemia pase más o menos pronto, hay como un afán de preparar las bases de la nueva realidad.

La pandemia ha provocado un remezón universal que hará difícil reconocer dónde estaban las piezas del inmediato pasado, lo que obliga a ejercicios de imaginación que ocupan a todos los organismos internacionales.

Dice Siglo 21, sin embargo, que los cambios en los mercados laborales generados por la pandemia no son nuevos. “Los cambios demográficos y la agitación tecnológica llevan décadas transformando los mercados laborales, exacerbando la desigualdad, haciendo que los trabajos sean cada vez más precarios y profundizando la inseguridad económica.” 
«La nueva normalidad, en otras palabras, no es realmente nueva. Un virus mortal simplemente ha acelerado el ritmo del cambio, con consecuencias devastadoras, especialmente para las economías en desarrollo», asegura un nuevo informe del FMI. Y un informe del PNUD constata que los países en desarrollo perderán al menos US$ 220.000 MM en ingresos con la pandemia.”

Y también se anuncia, en medio de estos debates, la posibilidad de que el “rebote” de las economías del mundo provoque un aumento en la demanda de materias primas, sobre todo porque China ha podido controlar antes la pandemia y ahora está anticipándose en la etapa de recuperación, lo que da lugar a enfoques optimistas.

Por otro lado, el diario La Vanguardia de Barcelona dice que la oferta de las vacunas se ha contaminado con proyectos económicos hegemónicos de parte de regímenes dictatoriales como los de Rusia y China.

Quién hubiera dicho, dice Gemma Saura en ese periódico, que los nuevos proyectos de dominación estén basados en agujas con que se colocan las vacunas. Ni Gengis Kan ni Alejandro de Macedonia ni Napoleón Bonaparte hubieran imaginado el cambio que vive ahora el mundo pero sobre todo los proyectos de dominio mundial, dice la autora.

Cuando el mundo vive estas angustias, en Bolivia el presidente Luis Arce sólo atina a decir que es comunista y socialista, con lo que deja desconcertados a quienes lo consideraban un “tecnócrata” que quizá pudiera aportar con algunas ideas interesantes para este momento.

La CAN ha propuesto un plan para mejorar el comercio regional, los industriales bolivianos han sugeridos siete medidas para enfrentar el “rebote” de la economía, pero el presidente nos sale con que es comunista y socialista… y nada más.

Alguna otra idea tendrá este señor para proponer a los bolivianos, ¿o es que el cargo le queda muy grande?

Siglo21bolivia.com

COMPARTIR.

DEJA UNA RESPUESTA