martes 2 de junio, 2020

Pistas peruanas para Chapare

0

Humberto Vacaflor Ganam

Un reportaje de La República de Lima revela este viernes cuánto dependen los cocaleros y narcotraficantes peruanos de la demanda boliviana, ahora que los mejores laboratorios sudamericanos de esa industria están radicados en Bolivia.

Dice el reportaje que en la última semana, la policía peruana destruyó siete pistas clandestinas en la zona del VRAEM. Desde 2006, en Bolivia no se ha destruido ninguna pista clandestina. A cambio, alguna de ellas fue asfaltada o convertida en aeropuerto internacional.

Las pistas clandestinas que han sido destruidas por la Fuerza Aérea peruana con bombas quedan inhabilitadas por un tiempo, pero pueden ser reparadas usando tablones o tierra, tarea que está en manos de los indígenas de la zona.

También dice el diario que esos indígenas cobran 20.000 dólares a los traficantes bolivianos por rehabilitar una pista que hubiera sido bombardeada por la Fuerza Aérea Peruana. Además, los narcos bolivianos pagan a los aborígenes entre 3.000 y 10.000 dólares por cada operación, es decir por cada avioneta, dice la nota.

Se trata de una actividad millonaria. Los aborígenes de la zona nunca habían visto tanto dinero como ahora por trabajar unas cuantas horas poniendo en condiciones una pista de aterrizaje.

El informe dice que en esas pistas operan entre tres y cinco avionetas al día, casi todas ellas con matrícula boliviana, pero en los tiempos difíciles llegan a operar de 15 a 21pistas cada semana.

Los aborígenes peruanos han comenzado a  comprar productos enlatados y llegan barcos con orquestas y diversión, con señoritas dispuestas a distraer a los que pagan. La droga está transformando las costumbre de algunos aborígenes en los ríos Apurrimac, Ene y Mantaro, próximos a la frontera con Bolivia.

Del otro lado de la frontera, según dicen reportes nacionales, la actividad sigue muy intensa. Las avionetas cobran entre 30.000 y 50.000 dólares por cada vuelo. El tráfico mayor es el traslado de pasta base procedente de Perú a los lugares donde están los laboratorios para la producción del clorhidrato. En esta actividad, la participación de Bolivia es decisiva, y se la podría definir como un “hub” del narcotráfico de toda la región.

Es la realidad económica ilegal que está presente también en la política, salvo para quienes no la quieren ver. Pero ahora se observa que la mayoría de los bolivianos lo tienen muy claro, a juzgar por la protesta que se da en todo el país para liberarse del peor cáncer detectado hasta ahora.

Siglo21bolivia.com

COMPARTIR.

DEJA UNA RESPUESTA