viernes 29 de mayo, 2020

La herencia macabra

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Los habitantes de Guayaquil están dejando sus muertos en la calle porque no pueden ni llevarlos a enterrar ni incinerarlos, por la cuarentena.

Los ecuatorianos están comprobando ahora, con macabra crudeza, la herencia dejada por un gobernante populista y corrupto que ahora está prófugo y vive en Bélgica.

En Bolivia, el gobierno de la presidente Jeanine Áñez está admitiendo, ahora con palabras, que el sistema de salud pública no está en condiciones de enfrentar el desafío del coronavirus.

Otro gobierno corrupto que malgastó el dinero de los bolivianos, igual que hicieron en sus países los afiliados al Foro de Sao Paulo, como preparando el terreno y aliados adelantados del virus que llega ahora.

El corrupto boliviano está también prófugo, en Argentina, pero sigue provocando y tratando de perjudicar, como verdadero aliado del virus.

Hasta ahora, el gobierno transitorio se había limitado a aplicar la cuarentena porque quería contener o por lo menos demorar la llegada del virus, está a punto de romper todos los diques. Sabía el gobierno, aunque no lo quería decir, que el virus tiene todas las de ganar.

En efecto, con los primeros casos se comprobó que el sistema de salud no está equipado ni cuenta con los médicos suficientes, lo que deja al país en condición de ser el menos protegido del mundo, según un estudio hecho en Oxford.

En una carrera contra la muerte, el gobierno nacional trata de adquirir los equipos médicos necesarios, esos que podían haber sido comprados durante la bonanza pero que fueron desechados porque más importante era construir polideportivos o canchitas, todos con sobreprecios.

Desde varios países se escuchan voces que exigen al gobierno comunista de China pedir disculpas, o directamente pagar una súper multimillonaria indemnización al mundo entero por esta barbaridad, agravada por las versiones de que el virus fue creado a propósito.

Del mismo modo, en el país se escuchan voces de quienes creen que el gobierno del cocalero Morales debería responder, ante tribunales especiales, con o sin fueros especiales, cómo y por qué dejó en el abandono a la salud pública cuando tenía los recursos para convertirla en la mejor del mundo.

Por el momento, mientras llegan los juicios, los bolivianos han entendido que la cuarentena es la mejor solución, pues impide el contagio, mientras el gobierno trata de llenar las falencias del sistema de salud, cuando el virus toma fuerza y prepara su feroz arremetida.

Los fabricantes del virus y sus aliados, aquellos que dejaron desprotegidos a los pueblos, necesitan dar explicaciones.

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