Fue el peor mes para el gobierno desde que comenzó su gestión.

Su popularidad cayó por debajo de 20% según encuestas que debieron ser acalladas.

Una dura represión a la marcha de los indígenas del oriente en Yucumo, el domingo 25, produjo el peor derrumbe de la popularidad.

El anterior descenso había sido en enero, provocado por el intento de aplicar el “gasolinazo”.

Con una baja popularidad viven muchos gobiernos, pero en el caso del gobierno de Morales hay dos factores agravantes:

  • Las FFAA están molestas por la decisión del gobierno de abrir un juicio contra los comandantes que en 2003, que había actuado obedeciendo órdenes de un anterior gobierno contra una revuelta de los alteños.
  • La policía quedó ahora afectada por la decisión del gobierno de castigar a los responsables de haber cumplido su propia orden de reprimir a los indígenas en Yucumo.
  • A eso hay que añadir la caída de la imagen del presidente Morales en el exterior, como consecuencia de la represión a los indígenas.

En septiembre el gobierno boliviano fue criticado públicamente por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por negligencias “demostrables” en el combate al narcotráfico.

Esto se agravó con la sentencia que recibió en Miami el general René Sanabria, a catorce años de cárcel, por haber intentado introducir en ese país una carga de 144 kilos de cocaína en febrero pasado. Sanabria ocupó el cargo de “zar” antidrogas de Bolivia por designación del propio presidente Morales.

El caso está latente, pues Sanabria ha dicho en Miami que él no era el cabecilla de la banda y que contaba con conexiones dentro del gobierno para sus operaciones.

La presencia en Bolivia de narcotraficantes mexicanos, denunciada por el canal Univisión de Estados Unidos, complicó el panorama. El caso de Chepo Guzmán fue el más bullicioso.

El periodista norteamericano Douglas Farah dijo a un canal de Tv boliviano que el boliviano es un “Estado criminal” por sus conexiones con el narcotráfico.

Todo esto se complicó todavía más con las sospechas que existen en Brasil de que todo el conflicto del TIPNIS se debe a que el presidente Morales quiere que los cocales invadan el parque nacional.

La llegada de Lula da Silva, también enseptiembre, reforzó las sospechas de que la cuestionada carretera por ese parque es un negociado binacional. La constructora OAS, a cargo de la obra, tiene entre sus accionistas al yerno de Lula. La empresa es conocida en Brasil con el juego de palabras “Obrigado ao sogro”.

El gobierno anunció que se propone elevar el precio de la gasolina para los automotores lujosos y también elevar la tarifa eléctrica para la industria.

Estos dos anuncios revelan la gravedad de la crisis energética, que en septiembreprodujo apagones en seis departamentos.

En septiembre de presentaron otros dos indicios preocupantes

  • Las importaciones de alimentos marcaron un récord histórico al llegar a medio millón de Toneladas, por 375 millones dólares.
  • Las importaciones de combustibles entre enero y agosto superaron en 67% a las de igual lapso del año pasado.

En economía lo más grave es el déficit fiscal, que el gobierno calla.

Pero también la excesiva demora en la aprobación de las leyes de inversiones, de minería y de hidrocarburos.

Sólo se ha sabido que la ley de mineríaeliminará el sistema de las concesiones y que el gobierno ha decidido hacer devoluciones de nuevos montos invertido por las petroleras. Pero las leyes siguen sin ser aprobadas desde 2006.

La falta de la ley de hidrocarburosdesalienta las inversiones y en ese sector

  • Bolivia no cumplió en septiembre con el compromiso de exportar 11,3 millones m3/d de gas a Argentina,
  • Debió pedir disculpas a Brasil por no exportar un volumen adicional a Cuiabá, de 2,2 millones.
  • Se aplazó la instalación de una planta termoeléctrica en Tarija,
  • La empresa Jindal ha recibido un enésimo anuncio de que no podrá contar con el gas suficiente para el proyecto siderúrgico.

En septiembre, mes de Santa Cruz, el gobierno instaló un gigantesco silo para almacenar productos agrícolas.

El IBCE hizo saber que la locomotora de la economía boliviana, el departamento de Santa Cruz, ha disminuido su fuerza, y que ahora crecerá solo en 3% y ya no en más de 5,5% como lo hacía desde 1980.

Pero se ha advertido que el sector empresarial cruceño está dudando acerca de sus simpatías por el gobierno de Morales.

Algunos miembros de ese sector habrían llegado a la conclusión de que se debe apoyar al gobierno en vista de que han llegado a un punto de convivencia con él. Han tendido trabajosos puentes y algunos negocios van a toda vela.

Tan fuerte es esa sensación que existe en algunos sectores del gobierno la idea de que la popularidad del presidente es mayor en Santa Cruz que en La Paz.

 

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