La odisea de los 1.800 caminantes que derrotaron al poderoso MAS ha puesto furiosos a los cocaleros del Chapare, que acaban de percatarse de lo que han perdido en esta batalla.

Segundo Chapare: Los “interculturales”, es decir los colonizadores que van talando los bosques y dejando la tierra para los cocaleros, que actuaron en Yucumo, golpearon a los marchistas que retornaban al parque.

Que los cocaleros y los colonizadores estén furiosos con el desenlace de la prueba de fuerza por el TIPNIS desenmascara todo el proyecto: el parque estaba destinado a convertirse en otro Chapare.

Línea dura: Tan furiosos están los masistas de la línea dura, que el ministro de fronteras, Juan Ramón Quintana, lanzó amenazas a los indígenas y les advirtió que el parque no es ningún santuario sagrado.

En algunos círculos del masismo se habló la semana pasada del “segundo round” del caso TIPNIS, que mostraría a las fuerzas cocaleras en acción, para revertir la ley promulgada por el presidente Morales.

Emboscada oportuna: Un aventajado analista, el padre Eduardo Pérez Iribarne, reveló la semana pasada que el presidente no quería aceptar las exigencias de los marchistas ni siquiera cuando La Paz les había dado una calurosa bienvenida. Pero que tomó la decisión de doblegar su postura cuando llegó la noticia de que ese mismo día, el 19 de octubre, se había producido una emboscada de narcotraficantes colombianos a las fuerzas de la FELCN en el parque de la discordia.

De veras que ese hecho fue muy oportuno, tan oportuno que despertó sospechas. Con esa batalla, donde murió un policía, quedaba confirmada la sospecha de que el parque estaba en la mira de cocaleros y narcotraficantes.

Feroz Leonilda: Los cocaleros del Chapare, comandados por la feroz Leonilda Zurita, decidieron, un poco tarde, ponerse duros y amenazar.

Quienes miran al MAS desde dentro dicen que los cocaleros chapareños estaban demasiado confiados en la capacidad del presidente Morales de doblegar a los pobres marchistas, y por eso no reaccionaron a tiempo.

Los únicos que reaccionaron a tiempo fueron los colonizadores, que llegaron a bloquear la marcha de los indígenas en Yucumo, impidiendo incluso el paso de agua y alimentos para los niños.

Ya se sabe cómo se desarrollaron los hechos desde Yucumo. El presidente fue derrotado por los caminantes descalzos.

Una promesa: Se sospecha que el presidente ofreció a los cocaleros del Chapare que sus hijos podrían copar el TIPNIS, así como ellos coparon sus actuales tierras.

Todo estaba listo para la invasión pero la llegada de los caminantes a La Paz decretó la derrota del presidente.

Las fuerzas de la señora Zurita se han propuesto exigir que la carretera del Chapare al Beni pase de todos modos por el parque.

No quieren la carretera para “llevar sus productos al Beni”, como decía el presidente, y toda la propaganda del gobierno: lo que quieren es que la carretera atraviese el parque.

La Paz decide: Es una apuesta peligrosa. La marcha de los cocaleros tendría que terminar en La Paz, una ciudad que ya tomó partido en esta contienda.

 

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