La sentencia dictada contra el general René Sanabria en Miami no podía haber sido peor: lo condenó a catorce años de cárcel a él y dejó al gobierno boliviano sobre ascuas, pues no se sabe a quiénes complicó en sus declaraciones.

Las opciones eran solamente dos: que al leerse la sentencia se conocieran los nombres de los demás implicados, o que ocurriera lo peor, que la lista fuera entregada solamente la justicia de EEUU, con una copia para INTERPOL.

Primeros implicados: Con extraña presteza, el gobierno boliviano hizo saber que, tras el cumplimiento de la mencionada condena en EEUU, Sanabria sería juzgado en Bolivia.

Los primeros nombres que surgieron, de la boca de la abogada Sabrina Vora-Pugliese, aluden a los hermanos Sánchez Pantoja, uno de ellos coronel de policía, que sería el cabecilla de la banda.

La historia del caso, sin embargo, dice que fueron varias las toneladas de droga enviadas a EEUU por esta banda de narcotraficantes y es esa pesquisa principal que interesa a la justicia de Miami.

Sospecha presidencial: El presidente Morales dijo hace dos semanas que Sanabria podría estar involucrándolo en el negocio a cambio de recibir una menor condena. Si se juzga por la sentencia de catorce años, y no de los nueve solicitados por su defensa, no hubo delaciones importantes de parte de Sanabria. Salvo que las hubiera hecho y que se las mantenga en reserva.

Los informes desde Miami dijeron que Sanabria lloró antes de escuchar la sentencia y la jueza Úrsula Ungaro se mostró tan fría como siempre que estuvo frente a narcotraficantes.

Jefe de Sanabria: Queda como amenazante anticipo una revelación que Sanabria dijo en su defensa: él no era la cabeza de la organización y que estaba en posibilidades de conseguir para sus operaciones de exportación de cocaína aliados de mayor peso en el gobierno y en la justicia.

La tarea de la investigación que ha comenzado de parte de la justicia de EEUU es ubicar al jefe de Sanabria, probablemente un ciudadano boliviano. Medios de comunicación allegados al gobierno aluden a los hermanos Sánchez Pantoja como los únicos implicados, pero Sanabria aludió a otros más.

Su propia mula: La revelación de Sanabria, difundida por su abogada, vino a confirmar las sospechas basadas en el hecho de que ningún jefe de una banda de narcotraficantes lleva la mercadería en persona. Para eso se han creado las “mulas”.

Sanabria estaba actuando de “mula” en esta operación, trabajando para una organización que tiene un jefe desconocido por el momento.

Otra curiosidad que dejó este episodio es que la cocaína boliviana no tiene como destino el mercado de EEUU, sino Brasil, Argentina y Europa.

Marcha intervenida:
Por el momento, la mayor preocupación del gobierno del presidente Morales es la marcha de los indígenas, que fue intervenida por la fuerza antes de que entrara al territorio paceño (ver página 1).

Sigue pendiente la recomendación del senador Róger Pinto, para que los altos funcionarios del gobierno se abstengan de viajar al exterior.

 

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