Las encuestadoras han enmudecido desde que comenzó el deterioro de la imagen del gobierno a raíz del conflicto planteado por los indígenas del TIPNIS, a excepción de una, que descubrió una actitud crítica superior a 80% en las principales ciudades.

La quijada del ministro: A cambio de eso, los paceños se las arreglaron el viernes pasado para exhibir ante el gobierno un grado de disgusto muy grande mediante un paro de protesta contra las amenazas de los alcaldes masistas que están en el perímetro de la ciudad.

Tan contundente fue el paro que el ministro de gobierno, Sacha Llorenti, lo admitió en público. Un experto en lenguaje corporal nos hizo notar que al hablar del paro, al ministro le temblaba la quijada.

Argumento erróneo: El gobierno trató de mostrarse ajeno al tema diciendo, primero, que se trataba de un conflicto entre alcaldías y, luego, de una acción política del partido del alcalde paceño.

La última opción fue un error de cálculo de los masistas, pues estaba atribuyendo al Movimiento Sin Miedo (MSM) la capacidad de paralizar por completo la principal ciudad del país.

Cualquier pretexto: Lo que ocurrió fue una demostración de que los paceños están esperando cualquier oportunidad para expresar su disgusto con el gobierno del MAS. Si no hay una propuesta más radical, pues sirve una basada en diferencias territoriales entre municipios.

Cualquier causa hubiera servido para que se diera esta protesta. El alcalde paceño no necesitaba hacer nada, sino convocar a la protesta.

El sacerdote Eduardo Pérez, director de radio FIDES, un “evista” confeso, llegó a recordar a voz en cuello que La Paz es una “tumba de tiranos”. Y luego dijo que la carretera que quiere construir el presidente por el corazón de un parque nacional es un grave error. La tan conflictiva carretera, en efecto, desembocará en un territorio que se inunda durante toda la temporada de lluvias.

Consejera peligrosa: Pero el presidente Morales está atravesando por un periodo de soberbia que no se había visto antes en Bolivia, y menos de un gobernante de tendencia populista.

Envió al canciller David Choquehuanca al encuentro con los marchistas indígenas, pero la gestión terminó en fracaso y quizá hubiera sido mejor que no se la hiciera. Pero el único indígena del gabinete se mostró como un político muy hábil.

Delación del canciller: Choquehuanca volvió del lugar y dijo al periodismo que los caminantes sólo quieren que la carretera no pase por el territorio del parque, y luego pronunció una frase peligrosa para la imagen del presidente: “La carretera debe pasar por el parque debido a que así lo ha decidido el presidente Morales, y cuando él decide algo no se puede cambiar”.

Más revelador todavía: el presidente dijo en Cochabamba que “hay ministros que sugieren que la carretera no pase por el parque, y eso es imposible”. De esa manera quedó claro que Choquehuanca habló con el presidente después de conversar con los caminantes. Y se sabe lo que le dijo.

 

Comments are closed.