Dos días después de que el vicepresidente Álvaro García Linera había dicho que lo de la escasez de energía eléctrica es un pretexto de los empresarios, apagones intempestivos afectaron a cinco de los nueve departamentos.

Contradicciones oficiales: La demanda ha sobrepasado la oferta, que es de 1.100 megavatios, lo que provocó un corte no programado en la zona sur de La Paz y luego otros en diferentes ciudades del país.

A partir de ese momento, voceros del gobierno dieron versiones contradictorias sobre la situación. La prensa llegó a informar de cortes programados por el gobierno pero luego el propio gobierno dijo que no programó corte alguno. Es decir que los cortes que se sucedieron a partir de ese momento fueron intempestivos e imprevisibles.

Efectos no previstos: Los empresarios privados aumentaron a partir de ese momento sus alusiones a la crisis, diciendo que la falta de seguridad en el servicio eléctrico no solamente perjudica la producción, sino que hace inciertas las inversiones nuevas.

Esta situación se produce a las pocas semanas de la visita que hizo a Bolivia un alto funcionario del gobierno británico, que reclamó el pago de la indemnización que el Estado boliviano debe a la empresa Rurelec cuyos intereses fueron nacionalizados.

Industrias sin gas:
El gobierno anunció que se propone ahora aprobar la construcción de nuevas plantas termoeléctricas, aunque para ello deberá resolver, previamente, el difícil equilibrio que también se da en este momento en la producción de gas respecto de los compromisos de exportación.

La inseguridad en el suministro de gas no solamente ha provocado problemas a la industria, comenzando por las fábricas de cemento, sino que también ha puesto en duda otras actividades industriales.

Siderurgia sin gas: La semana pasada renunció el flamante gerente de Jindal Bolivia, Carlos Fernández Maíz, y luego se supo que el gobierno no ha tomado ninguna previsión para atender la demanda de gas de ese proyecto.

Una empresa que tiene un contrato firmado hace cuatro años y que todavía no cuenta ni con energía eléctrica ni con gas natural.

La perspectiva de Jindal es dedicarse solamente a la exportación de mineral de hierro y dejar todo el proyecto de producir hierro y eventualmente acero para el momento en que pueda contar con la energía que requiere.

Falta de inversiones:
La falta de energía eléctrica de ahora era algo que se podía predecir desde que comenzaron a faltar las inversiones. Antes de que se produjeran las nacionalizaciones las empresas del sector estaban temerosas, por todas las alusiones que hacían el presidente y sus colaboradores.

Varias licitaciones quedaron desiertas precisamente como resultado de esa desconfianza. Se dio entonces la situación de que el sector privado no invertía por desconfianza y el sector público no lo hacía por falta de previsión.

Ahora, el ministro José Luís Gutiérrez alude al hecho de que la energía eléctrica que se consume en el país es subvencionada, por el uso de gas natural a precios especiales.

Pero ahora el gobierno dice que la situación de incertidumbre durará por lo menos tres meses.

 

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