El gobierno del presidente Evo Morales es señalado por campesinos e indígenas del país de ser cómplice de los cocaleros que se han propuesto avanzar sobre los parques nacionales.

Coca o Pachamama: Está surgiendo una realidad en la cual el presidente es repudiado por los campesinos e indígenas que no tienen relación con la coca, mientras él parece prisionero de los cocaleros.

El avance de los cocaleros sobre territorios vitales para el equilibrio del clima del país desprestigia al gobierno, que nada puede hacer en vista de que el presidente propicia la tesis de que los cocaleros tienen derecho a vivir de lo único que saben y pueden hacer.

Narcos extranjeros: Pero la situación se está saliendo del control del gobierno, sobre todo por la llegada a Bolivia de grupos de narcotraficantes de otros países que están comenzando a alentar situaciones parecidas a las que se dan en el exterior.

La pesadilla de que en Bolivia surjan realidades similares a las que crearon las FARC en Colombia y Sendero Luminoso en Perú, controlando territorios amplios de esos países, está muy próxima, según denuncias expresadas la semana pasada.

Como en Colombia: Miguel Campero, dirigente de los indígenas de Yapacaní, denunció que los cocaleros que ocupan el parque Choré han creado una situación idéntica a la que tienen los combatientes de las FARC en Colombia, pues controlan ese territorio.

Yapacaní estuvo sacudida por las protestas de los campesinos la semana pasada, aunque el periodismo nacional estuvo más ocupado con el forcejeo del gobierno con los indígenas del parque nacional Isiboro-Sécure (ver página 2).

Un parque perdido: Las autoridades y las instituciones cruceñas han estado advirtiendo sobre la situación del Choré, cuya preservación es vital para la estabilidad climática de todo el departamento, pero que ha sido invadido por cocaleros.

El Choré es un atropello consumado contra un parque, mientras que el Isiboro-Sécure es una agresión que los indígenas quieren frenar antes de que sea tarde.

Control territorial: La denuncia del dirigente Campero fue repetida por radio FIDES cuando se realizaban en Yapacaní las protestas de los campesinos que se sienten avasallados por los cocaleros, esta vez armados al estilo de los colombianos.

Dijo este dirigente que las autoridades policiales han perdido el control del parque Choré, donde hay un “superestado” de productores de coca y de cocaína.

Parques o coca: Las protestas de los campesinos de Yapacaní y de los indígenas del TIPNIS muestran que el presidente Evo Morales y su gobierno han tomado partido a favor de los cocaleros en perjuicio de los parques naturales.

La opinión pública ha sido sacudida por el caso del TIPNIS, donde el gobierno está decidido a consumar un atentado contra la naturaleza.

Paradoja política: De esta manera surge ahora el mayor frente opositor contra el gobierno de Morales, conformado, aunque parezca paradoja, por campesinos e indígenas.

La población urbana del país observa esta situación con asombro, seguramente similar al que tienen los extranjeros que consideraban a Morales el líder de los campesinos e indígenas de Bolivia.

 

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