A pesar de los fabulosos ingresos que ha tenido el TGN en los últimos años, el gobierno busca ahora aumentar las recaudaciones tributarias para financiar su desbalance fiscal, con lo que crea una tensión que afecta la paz social.

Frentes de tensión:

• La minería privada a punto de declarar lock-out,

• los gremialistas en pie de guerra,

• los transportistas bloqueando las carreteras en todo el país.

Minería desolada: Los mineros dicen que la presión tributaria los está ahogando, con tasas que son las más altas de América latina.

Combinado con la caída de los precios de los metales, la crisis es preocupante, aunque no para el gobierno.

Los altos gravámenes a la minería se aplican antes de que el gobierno llegue a concluir la reforma del código del sector, que la viene preparando desde 2006.

Sin ley nueva: La escala tributaria provisional ha ido creciendo conforme aumenta la angustia del gobierno, pero ya está provocando deserciones. La empresa Sumitomo ha reducido dramáticamente sus operaciones en San Cristóbal, lo que se refleja en una caída brusca de sus exportaciones y el pago de impuestos.

Cae la producción: El gobierno había elevado el impuesto a las utilidades de 25% a 37,5% y decidió subir hasta 50%, como se apresta a hacer con los bancos.

Debido a la presión tributaria y a la caída de los precios, la minería privada redujo el año pasado 11,5% de sus operaciones y es probable que este año la reducción sea mucho mayor.

Rendición parcial: El gobierno está lanzando insistentes mensajes para asegurar a los gremialistas que el Régimen Simplificado se mantendrá para los pequeños comerciantes. Por costumbre, dijo que las protestas de ahora sólo tienen un propósito político.

La primera intención del gobierno había sido eliminar totalmente ese régimen de exención, pero las protestas le han obligado a cambiar de criterio, sobre todo pensando en las elecciones del próximo año.

El arte de la guerra: La presión sobre los gremialistas ha sido la acción más visible del gobierno, con miles de comercios cerrados por el SIN en todo el país, hasta provocar las protestas que se están dando ahora.

Una rebelión de los carniceros ha convertido esta batalla en un fuerte golpe a los consumidores de todo el país.

Despliegue de fuerzas: Los líderes gremialistas han manejado esta causa con criterios de generales en campaña. Los pequeños gremialistas ocupan las calles de todo el país, mientras los mercados se cierran y las carnicerías han dejado de atender al público.

El gobierno los quiere dividir y solo ofrece mantener el régimen de exención para los pequeños comerciantes, pero la dirigencia de la protesta no quiere ceder y espera que la reforma se anule completamente.

No hay críticos: A pesar de toda la convulsión que genera la angustia del gobierno por aumentar las recaudaciones, ni el periodismo masivo ni los líderes opositores cuestionan al gobierno por estar provocando todo esto a pesar de los altísimos ingresos de los últimos años.

 

Comments are closed.