Un pequeño movimiento sísmico se produjo en las proximidades del sector financiero nacional al anunciarse la semana pasada la quiebra técnica de la cooperativa San Luís, de Santa Cruz.

La autoridad del sistema financiero, ASFI, miró el tema desde una actitud muy distante y aséptica, aclarando que la cooperativa no tenía licencia para captar recursos del público, aunque lo hacía en los últimos ocho años.

Licencia o autorización: Lo curioso fue que ASFI dijo que la cooperativa estaba en “proceso de adecuación” para habilitarse, situación en la que se encuentran otras 59 cooperativas en todo el país.

La torta: En este momento son 25 las cooperativas que tienen licencia para captar ahorros, y han captado 4,8% de todos los depósitos del sistema financiero nacional, donde las mutuales captan 3,8%, las microfinanzas 23% y los bancos acaparan 68,4%.

El episodio provocó pánico entre los ahorristas que tienen sus recursos en otras cooperativas, según lo dijo un mensaje del público difundido por el programa periodístico “No mentirás”.

Mérito del público: No se ha sabido que las ondas de este sismo hubieran salido del ámbito de las cooperativas. El público se ha movido con mucha cordura, a pesar del torpe tratamiento que dieron al tema las autoridades del sistema financiero.

Ante la angustia de 180.000 ahorristas que tienen sus ahorros en la mencionada cooperativa, el gobierno sólo atinó a recomendar que las decisiones de los socios sean ordenadas y que el cierre de operaciones se haga de manera disciplinada.

Solidaridad cooperativa: Quienes actuaron de manera menos fría fueron cooperativas similares de Santa Cruz que se ofrecieron para hacerse cargo, sólo para no perjudicar a los ahorristas. Todo esto mientras el gobierno difundía su diagnóstico: “Es una quiebra técnica”.

La diputada Jessica Echeverría sugirió la necesidad de que sea destituida la directora del ASFI, Lenny Valdivia, por haber tratado el tema con tanta frialdad y tan poco criterio.

Etapa incierta: Lo que quedó como signo de preocupación fue que existe en las cooperativas que están en proceso de “adecuación” la posibilidad de comenzar a captar recursos del público, mientras tanto, aunque no tienen la licencia.

Alguien comparó esta situación con un sistema deficiente de concesión de licencias para conducir, que consistiría en que quien la solicita está autorizado a conducir mientras espera la licencia.

Sistema sano: Por el momento, el sistema financiero nacional está a salvo, e  incluso muy robusto. Las autoridades del Banco Central han informado que los bancos del país, junto con las mutuales, están cumpliendo muy bien con las normas prudenciales de Basilea III. Los niveles de capital de “conservación” han sido elevados, los de capital central del mismo modo y el capital “de calidad” ha pasado a 7%.

Fueron las normas prudenciales que aplicaron anteriores autoridades del sistema financiero que crearon las bases para que el sistema tenga la solvencia para recibir muchos más depósitos y conceder mayores volúmenes de cartera, como los que se dan en este momento.

En otras circunstancias, la torpeza con que se manejó el tema de la cooperativa San Luís hubiera producido repercusiones lamentables.

 

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