El “Plan Cóndor” del siglo XXI quedó debilitado este fin de semana con el resultado de las elecciones de Venezuela, donde Hugo Chávez fue reelecto con una diferencia de menos de diez puntos sobre el opositor Henrique Capriles.

Nervios masistas: El gobierno boliviano siguió con nerviosismo estas elecciones, por la posibilidad de que se acabe la vital conexión Caracas-La Paz. El resultado no tranquilizó a los operadores políticos del gobierno de Evo Morales, pensando en las elecciones de 2014.

Esperanza opositora: La oposición boliviana también miró con mucho atención este proceso electoral venezolano, sobre todo porque le muestra el camino de la unidad, que ahora será ensayado en el Beni.

El ejemplo de Capriles inspiraba a muchos operadores políticos y era motivo de esperanzas mientras no se conocían los resultados. Es probable que el triunfo de Chávez desaliente a algunos de esos operadores, pero también es probable que otros lo tomen como una experiencia que debe ser tomada en cuenta.

Medios controlados: El control absoluto de los medios de comunicación que tiene el chavismo en Venezuela se parece al que se presenta ahora en Bolivia en los medios audiovisuales, con un monopolio casi completo.

Es probable que ese monopolio se acreciente ahora, sobre todo porque se avecinan plazos para la aplicación de las reformas del sistema de concesiones de las licencias, mientras avanza en la conquista de las organizaciones colegiadas de los periodistas.

Cuentas oscuras: El nerviosismo del gobierno boliviano dio lugar a que se haga la revelación de que el programa “Bolivia cambia, Evo cumple” ya no se financia con dineros venezolanos, sino con recursos del TGN.

El anuncio, hecho por la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, inquietó a los parlamentarios masistas y también a los conductores de la economía, pues ahora se deberá informar sobre cada uno de esos desembolsos, con detalles que no existen.

Problemas contables: La posibilidad de que Venezuela deje de ser gobernada por Chávez iba a crear otros problemas en la contabilidad del gobierno boliviano. El propio presidente Morales reveló que los recursos que manejaba provenían de Venezuela y también de “otros amigos y donadores”.

En esa lista estuvo Muhamar el Gadafi, el gobierno de Irán, pero no se descarta que los recursos hubieran venido de sectores vinculados con actividades irregulares.

Mirando al 2014: El resultado de las elecciones venezolanas no es rotundo. Esas cifras han sido festejadas en Quito, en La Paz, en Buenos Aires, pero en todas esas capitales hay ahora la sensación de que al “Plan Cóndor” del siglo XXI ha salido debilitado.

El presidente Morales dijo la semana pasada que él quería ganar con 74% de los votos las elecciones de 2014. Las encuestas de ahora no le dan muchas esperanzas de alcanzar semejante porcentaje.

Con el resultado de la lección venezolana la confianza del masismo ha quedado dañada. La oposición boliviana tendrá que meditar, si es posible recapacitar y elaborar una buena propuesta para el país.

 

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