Los acuerdos políticos con las cooperativas mineras están abarcando cada vez más materias.

El gobierno ha decidido resolver el problema de los avasallamientos de minas por parte de los indígenas del altiplano con criterio del rey Salomón.

El nuevo código de minería establecerá que los indígenas del altiplano son dueños de la superficie del terreno, para explotarlo en agricultura y ganadería.

Pero el subsuelo será de propiedad del Estado y de las cooperativas mineras, para que puedan explotar los recursos no renovables.

A partir de esta solución, ningún ayllu de indígenas dedicados a la agricultora o la ganadería podrá demanda derechos sobre la riqueza minera del subsuelo.

Las cooperativas mineras se beneficiaron a principios de octubre con la exención del pago del IVA incluso para que puedan vender oro al Banco Central.

Salomónica o no, se trata de una solución peligrosa, porque los indígenas del altiplano deberán devolver por lo menos dieciocho minas que tomaron en los últimos dos años,

Son tantos los intereses en la minería que es probable el surgimiento de acciones legales de los indígenas extiendo el cumplimiento de la constitución, que reconoce a los pueblos originarios la propiedad de todas las riquezas.

Un motivo más para que el gobierno se lance a la tarea de corregir la constitución de 2009, que ha sido violada por sus propias decisiones.

 

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