La inminencia del 2 de septiembre ha provocado gestos parecidos al pánico en el gobierno, con acusaciones a USAID, disculpas a USAID, comentarios del Canciller favorables a EEUU, otras acusaciones del presidente Evo Morales y una actitud de creciente seguridad de parte de la embajada.

Muchos nervios: Fue Juan Ramón Quintana, director de la Agencia de Desarrollo de las Fronteras, quien dijo que el gobierno había decidido, esta vez sí, como consecuencia de la intromisión de USAID en la marcha de los indígenas del TIPNIS, expulsar a la agencia de cooperación de EEUU.

Choquehuanca solo: Esta idea nunca había sido censurada por el gobierno, quizá porque quien más la proponía era el presidente Morales y el vicepresidente, pero esta vez se produjo un vehemente desmentido de parte de la Cancillería. El canciller David Choquehuanca fue más allá: dijo que ahora sí es inminente la firma del acuerdo trinacional con EEUU y Brasil para la lucha contra el narcotráfico.

Sombra de Sanabria: Mientras se daban estos gestos descoordinados de parte del gobierno, se aproximaba la fecha en que el general René Sanabria, convertido en “testigo colaborador” para la justicia de EEUU, va a ser juzgado a partir del 2 de septiembre.

Para mayor angustia, el diputado opositor Luís Felipe Dorado insistía en su versión de que el general Sanabria ha dado a la justicia de EEUU los nombres de 64 personas que le ayudaron en su condición de exportador de cocaína a ese país.

Doble agente: El gobierno boliviano no ha comentado las versiones (ver Siglo 21 N 1184) sobre la probable condición de doble agente, o de colaborador de la DEA que tendría el general Sanabria. La esposa del policía ha dejado el país y el gobierno ha fracasado en su intención de tomar contacto con Sanabria antes de que comience el juicio.

Firmeza de EEUU: La embajada de EEUU ha tenido actitudes de creciente seguridad frente al gobierno boliviano. El Canciller Choquehuanca convocó al encargado de negocios, John Kramer, para pedirle explicaciones sobre la presunta participación de USAID en el conflicto del TIPNIS, pero Kramer envió a un funcionario de menor jerarquía. Luego, cuando Quintana se había disculpado pero insistía en sus acusaciones, la embajada hizo saber que USAID había invertido US$ 250MM en el desarrollo del Chapare, donde el presidente Morales tiene sus plantaciones de coca y sus bases sindicales.

Morales y las ONG: Este fin de semana, el presidente aseguró en Cochabamba que él nunca recibió ayuda económica de las ONG, pero no dijo nada acerca de la ayuda de USAID al Chapare. De todos modos dijo que esa agencia estaba presionando a los dirigentes del parque Isiboro-Sécure para que se mantengan en la marcha contra la construcción de la carretera (ver página 2).

Han surgido versiones que dan por descontado que el señor Quintana está en la lista de los acusados por el general Sanabria en Miami. La desesperación con que Quintana actuó en los últimos días es sospechosa, dicen esas versiones.

 

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