La ciudad de El Alto y los pueblos indígenas del oriente se lanzan a protestar esta semana contra el gobierno de Morales, del que fueron aliados cuando el cocalero buscaba el poder.

Decepción aliada: Los alteños, que derrocaron al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003, exigen a Morales que cumpla con sus promesas de los días de la lucha, mientras que los indígenas le piden que respete a la naturaleza.

Lo que piden los alteños es que el censo nacional se realice este año, para que en el parlamento nacional y en la asamblea departamental ellos tengan una mayor representación, pero el gobierno ha decidido dejar el censo para el próximo año por un cálculo político.

Los indígenas del oriente exigen que el presidente Morales ceda en su propósito de atravesar el parque nacional Isiboro-Sécure con una carretera, que lo convertiría en otro Chapare y lo destruiría.

Cálculo censal: El censo que piden los alteños no está en el cálculo que tiene el gobierno sobre las elecciones generales de 2014, cuando el presidente Morales quiere volver a postularse. La ciudad de Santa Cruz, mayormente opositora, sería reconocida como la mayor concentración urbana del país y todo ese departamento pasaría a ser el número uno del país, superando a La Paz.

La carretera por el parque es una exigencia del presidente, que responde a la exigencia de los cocaleros del Chapare, deseosos de que las plantaciones de coca sigan creciendo en el país, para que sus propias plantaciones sean reconocidas como legales.

Potosinos molestos: Hay otros conflictos que se lanzarán esta semana, como el que plantean los cívicos potosinos, críticos acérrimos del gobierno, exigiendo una serie de obras de infraestructura y la defensa del Cerro Rico.

El dirigente cívico potosino, Celestino Condori, opina que el gobierno del presidente Morales desprecia a esa región porque su partido es repudiado en la capital y las provincias.

Condori ha desarchivado la bandera del federalismo, apoyado en el hecho de que la minería de ese departamento genera ingresos por exportaciones que han vuelto a superar a los del gas natural. A pesar de eso, dice el dirigente, el gobierno sigue postergando las demandas de progreso de los potosinos.

Designios del presidente: Los mayores conflictos, de El Alto y los indígenas, tienen que ver con los designios políticos del gobierno, lo que hace que los negociadores de parte de Morales no tengan mucho margen de negociación.

La paradoja de los pueblos indígenas “contra el indio”, como el presidente Morales dice que lo llaman sus enemigos, confunde a algunos bolivianos pero más a los extranjeros.

Presidente prisionero: Los delegados del gobierno enfrentan las negociaciones sin la posibilidad de hacer concesiones, porque el presidente Morales (ver pagina 1) parece prisionero de los cocaleros.

Los productores de Coca del Chapare llevaron a Morales a la presidencia, pero ahora le están creando los peores problemas de su gobierno.

De todos modos el gobierno espera negociar para frenar los conflictos.

 

Comments are closed.