Por alguna extraña razón, el gobierno del presidente Morales sigue negando la presencia de cárteles del narcotráfico en Bolivia incluso cuando los enfrentamientos violentos de grupos de mafiosos provocan baños de sangre en las fronteras.

Triunfos del narco: Pero mientras se da ese debate, el narcotráfico muestra que ha penetrado muy profundo en la policía. Además de que ya hay un general preso en Miami, la semana pasada se supo de un nuevo: el jefe de la INTERPOL en Santa Cruz, teniente coronel Rubén Suárez, es sospechoso de estar involucrado con organizaciones mafiosas.

Medios acusados: El gobierno dice que son los medios de comunicación los que, sólo por dañar la imagen del país en el extranjero, hablan de la presencia de cárteles en Bolivia, pero asegura que sus  propias investigaciones permiten asegurar que no hay tan penetración.

Canciller Holguín: Quien habló de una inmigración de narcotraficantes fue la canciller de Colombia, María Ángela Holguín. Lo mencionó en junio pasado, cuando asistía a la asamblea de la OEA en Cochabamba y dijo que muchos narcotraficantes que operan en Colombia se trasladaron a Bolivia: “Algunos éxitos que tenemos nosotros provocan problemas a otros, lamentablemente”, dijo entonces.

Cárteles enfrentados: Los enfrentamientos que se dieron la semana pasada en San Matías ocurrieron en el territorio donde, según informaciones publicadas en México, los cárteles colombianos se enfrentan a los mexicanos, porque ambos quieren tener el monopolio del trasiego de la droga boliviana hacia Brasil.

Algunas actividades del narcotráfico están bien definidas entre estos grupos. Es conocido que son colombianos los que hacen el trabajo de lavado de narcodólares mediante un moderno sistema de agentes de crédito que van montados en motocicletas. Bancos narcos: Las  operaciones de crédito en mercadería son también muy comunes, a través de operaciones que cuentan con la participación de infiltrados en la Aduana.

Los mexicanos no participan en la actividad del lavado de dinero, pero se sabe, por testimonio de la propia Reina del Pacífico, Sandra Ávila Beltrán, que operan en Bolivia, como hizo ella misma con su “esposo”, un conocido traficante.

El mercado brasileño de las drogas es muy grande y estas organizaciones, que han perfeccionado sus métodos practicando en el negocio de llevar cargas a EEUU, no pierden la costumbre de rivalizar.

Coca ajena: El gobierno dice que no han llegado esas mafias y que la droga que se lleva a Brasil es peruana, con lo que quiere sustentar su posición de que la producción de coca y de cocaína es mucho menor que la colombiana y peruana.

Mientras tanto, parques nacionales y carreteras del área de influencia del Chapare han sido controlados por cocaleros, productores de droga y grupos armados.

La situación más dramática se da en el parque Choré, donde grupos de colombianos armados controlan todo ese territorio, así como las carreteras que comunican con el Chapare.

La geografía boliviana que es controlado por el narcotráfico ha crecido y ahora abarca incluso regiones del altiplano, como se comprobó la semana pasada con la captura de 200 kilos de droga en Potosí.

 

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