La economía más grande del planeta está al borde de la moratoria y de volver a caer en una crisis auto infringida. La situación se hace más problemática aun para Estados Unidos por problemas políticos que parecen entorpecer todos los intentos de solución. El dos de agosto vence el plazo para aumentar el límite de endeudamiento para poder seguir pagando los gastos del estado, aunque el primer plazo importante de deuda externa vence el 15 de agosto, el tema será resuelto de una forma u otra antes del dos.

El tesoro de EEUU anunció que si no se logra aumentar el límite de endeudamiento, no podrá honrar algunos pagos pendientes, pero no especificó cuáles. En uno de sus recientes presentaciones el presidente Obama aseguró que su país no dejaría de pagara a sus acreedores, y dio a entender que lo que no se pagaría son servicios públicos, como pensiones. Esto debía servir para presionar a la oposición a apoyarlo o aceptar su responsabilidad ante el electorado.

Los mercados internacionales de capital han reaccionado con relativa calma, principalmente porque ningún analista cree que realmente se llegue a una moratoria. Aún así las calificadoras de riesgo ya hablan de reducir la calificación de AAA. JP Morgan ha anunciado que inclusive un fracaso en las negociaciones para re balancear el presupuesto, llevaría a una reducción en la calificación. Esto porque, si no se logra un acuerdo de largo plazo, el problema sólo volverá a aparecer en el futuro cercano.

El temor por la moratoria de EEUU, está eclipsando lo que pasa en Europa donde Portugal, Italia y España enfrentan problemas cerios de deuda. En este caso la negociación para un rescate, es algo más complicado porque se requiere del apoyo de varios otros países para poder extender nuevo financiamiento que evite la moratoria.

El panorama ha extendido la popularidad de los pesimistas del mercado, que ven oportunidades de ganancias en condiciones adversas. Ahora ven una serie de nuevas posibilidades inclusive en las economías emergentes. Estos analistas dicen que la aparente solidez de China, India y Brasil no es lo que aparenta.

China: que es vita como el nuevo ejemplo de una economía emergente que podría equilibrar la caída en la demanda de los países industrializados, también enfrenta problemas de deuda que podrían ser perjudiciales para su economía. El principal temor en este caso es la deuda de mala calidad tanto privada como estatal. Las empresas estatales han tenido acceso a créditos bajo condiciones muy favorables dado que el respaldo oficial más que una garantía es una instrucción para otorgar créditos.

Brasil: las políticas de apoyo y de endeudamiento estatal en desmedro de la balanza de pagos podría pasar la factura a la economía de Brasil, donde el endeudamiento privado también está fuera de control. De hecho el servicio de la deuda de consumo de Brasil equivale a 28% del ingreso disponible, lo que genera alarma dado que la cifra era de 16% en EEUU cuando estalló la burbuja en 2007.

Los problemas de deuda del mundo desarrollado podrían desatar una crisis mundial.

 

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