Las predicciones de crecimiento económico de la región están cayendo gracias a los problemas de las economías desarrolladas. Esta no es una situación nueva para la región que lleva casi dos años de fuerte crecimiento a pesar de la crisis que afectó a los países más desarrollados desde fines de 2008. Según el Banco Mundial, el año pasado la región tuvo un crecimiento de 6% y se espera que este año la cifra alcance 5%.

Al menos eso es lo que se esperaba hasta antes del derrumbe de las bolsas de la semana pasada. La bolsa más importantes de la región sufrió los efectos de los problemas de deuda de EEUU, que parecen estar bajo control por ahora y los de Europa, que podrían aun empeorar. El índice representativo de la bolsa brasileña, el Bovespa, llegó a caer en 8,1% en un solo día. Ahora algunos analistas independientes dicen que el crecimiento regional podría caer hasta 3,5% en 2012 y 3% en 2013.

Los líderes regionales dicen que la región ya ha sobrevivido una crisis de los países ricos y que podrá lidiar con otra. Pero hay señales de problemas adicionales: el fortalecimiento de las monedas locales está empezando a lastimar a algunas industrias.

Inflación: Otra de las grandes preocupaciones es la inflación que está generando problemas, de sobre todo para los países más pobres. La inflación no sólo conlleva el riesgo de generar conflictos internos, como los que vivió el medio oriente, sino que está trayendo problemas con algunas organizaciones internacionales que han llegado a descalificar la forma de medir la inflación, como en el caso de Argentina, donde el FMI está prácticamente obligando el estado a recalcular la inflación del año pasado.

Nuevos mercados: Una de las ventajas que tiene la región para poder sobrellevar esta nueva crisis es la diversificación que ha logrado en sus mercados. Para Sudamérica en especial, desde 2008, China se ha consolidado como el mayor mercado para sus productos, sobre todo las materias primas mineras y productos agrícolas. El otro nuevo gran consumidor de productos de la región es la misma América latina, cuya población está saliendo de la pobreza en grandes números y esto genera un interesante mercado.

Según Augusto de la Torre, el economista del Banco Mundial encargado de la región, las economías locales podrían haber llegado al fin de la racha de recuperación. “Las economías latinoamericanas no tienen un motor BMW, tienen un motor Lada y se sobrecalientan muy rápido”, dijo de La Torre la semana pasada a The Economist.

Problemas de productividad: Los países de la región no invierten ni ahorran lo suficiente y no usan sus recursos de forma eficiente. Según la consultora McKinsey, la productividad de la región aumentó a un ritmo anual de 1,4% entre 1991 y 2009, mientras que Sur Corea aumentó en 3,9 y la China en 8,4%.

Las razones citadas por la consultora son la informalidad de las economías locales, las leyes laborales muy estrictas, la falta de innovación por parte de las empresas y una inversión pública insuficiente en los sectores de educación e infraestructura de transporte.

Otro de los factores que perjudica a la región son los gastos que han aumentado durante la época de bonanza de los precios de las materias primas. Bolivia por ejemplo gasta uno de cada tres dólares que recibe por las exportaciones de gas natural en importar combustibles que están subvencionados en el mercado interno.

 

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