El presidente Evo Morales comprobó la semana pasada que no podrá usar recursos del TGN para su principal actividad desde que está en el cargo, que es viajar por el país distribuyendo cheques.

Lo comprobó después de anunciar que por voluntad propia había decidido no usar más las “donaciones” que solía recibir del exterior, de origen desconocido. El domingo, una columna periodística había expresado dudas sobre el origen de esas “donaciones”.

Malversación: Después de ese anuncio presidencial, el ministro Luís Arce Catacora dijo que el programa de entrega de cheques de Morales podía continuar porque usaría los recursos no utilizados por las gobernaciones y municipios.

De inmediato, en el parlamento la oposición hizo saber que eso no era posible, sin cometer malversación.

Confidencia: Entonces fue que el presidente Morales, hablando con su amigo, el periodista Eduardo Pérez Iribarne, de radio FIDES, volvió a plantear el problema de la subvención a los carburantes.

Es probable que haya pedido revisar las cifras del TGN, observar las partidas del presupuesto, la ley financial, y haya llegado a la conclusión de que, en efecto, no tiene recursos para mantener su programa “Bolivia cambia, Evo cumple”.

Diez centavitos: Este fin de semana, las gasolineras de La Paz no podían atender a la sobredemanda, provocada por las declaraciones del presidente y por los rumores sobre las soluciones que analiza el gobierno para acabar con las subvenciones a los carburantes.

En efecto, en el Ministerio de Hidrocarburos se estaba analizando el proyecto de que se apliquen ajustes mínimos pero consecutivos al precio de la gasolina, de 10 centavos cada mes.

El dato se conoció de inmediato en las calles de La Paz y así se originaron largas colas en las gasolineras.

Evo sí que cambia: Las contradicciones del presidente Morales sobre el tema de las subvenciones son permanentes.

  • El 25 de diciembre pasado había dicho que su gobierno no aplicaría un “gasolinazo”,
  • Pero al día siguiente el vicepresidente, Álvaro García Linera, hacía conocer el decreto por el cual los precios de la gasolina y el diesel se “nivelaban” a los del exterior.
  • El 27 de diciembre, de regreso de Caracas, el presidente Morales dijo en un mensaje a la nación que la situación de las subvenciones era “insostenible”.
  • El 31 de diciembre, en vista de la protesta que había surgido, el presidente anuló el decreto y recordó que él gobernaba “obedeciendo al pueblo”.

Consenso imposible: Ahora, siete meses después de ese frenesí de contradicciones, el presidente vuelve a la carga y dice: “Es necesario abrir un debate porque estamos consumiendo más combustible y el Estado ya no puede aguantar”.

Según el criterio del presidente, la eliminación de las subvenciones tendrá que ser producto de un “consenso” con las “organizaciones sociales”.

Los transportistas le respondieron de inmediato: cualquier incremento, por mínimo que sea, va a desatar las protestas y el incremento de todos los precios.

Atrapados sin salida.

 

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