El presidente EMA parece estar seguro de que nada que pueda hacer o decir pondría en riesgo sus posibilidades de re-reelección.

Con actitud provocativa dijo que los obispos, pero sobre todo el cardenal Julio Terrazas, son sospechosos del robo de las joyas de la virgen de Copacabana.

• En el tuiter se leyó que si los obispos son responsables de la seguridad de los templos, entonces el jefe de los cocaleros debería ser responsable de lo que se hace con la coca.

La respuesta del cardenal Terrazas fue más suave. Dijo que esas ofensas no afectan a la Iglesia.

• El senador Bernard Gutiérrez recomendó al presidente EMA lavarse la boca antes de hablar de la Iglesia católica, que agrupa a 69% de los fieles de todo el país.

Quienes conocen al presidente dicen que él tiene odios muy precisos, y uno de ellos es la jerarquía eclesiástica.

• Otro odio que tiene el presidente es contra los croatas, por alguna razón desconocida, que estaría ligada a experiencias de su niñez.

Toda vez que el cardenal Terrazas o algún obispo hacen alusión al narcotráfico, el presidente lo toma como una declaración de tipo político.

Un grave error, porque se pone en defensa de una actividad ilegal que, presuntamente, él condena.

Y el cardenal Terrazas hace alusiones al narcotráfico con persistente regularidad.

• El robo de las joyas de la Virgen de Copacabana se produjo el mismo día en que el presidente EMA recibía a los ejecutivos de Ekklesía, que le hicieron un homenaje.

El presidente no ha mostrado equidistancia en su trato con la diferentes religiones y se observa que tiene simpatías hacia el señor Alberto Salcedo, administrador y líder espiritual de Ekklesía.

 

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