Los campos gasíferos se están agotando al ritmo de la intensa explotación. La fecha clave será el año 2017, cuando los volúmenes de producción no podrán mantenerse en los actuales niveles.

Decretos de emergencia: Estos datos fueron difundidos la semana pasada pero el gobierno los conocía desde el año pasado, lo que le llevó a lanzar en enero el decreto por el cual incrementó en US$ 30 el precio por barril que paga a las petroleras.

Pero las petroleras no han reaccionado con la celeridad que el gobierno estaba esperando, según lo recordó el vicepresidente Álvaro García Linera en el reciente congreso del petróleo y el gas en Santa Cruz. El tono que empleó el vicepresidente fue de reproche.

Leyes, no decretos: Pero Carlos Delius, presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, insistió en que faltan las leyes precisas para alentar las inversiones. Los decretos no llegan a reemplazar a las leyes, porque no dan garantías.

La semana pasada, técnicos en hidrocarburos dijeron que era oportuno comenzar ahora las negociaciones para ampliar el contrato de compra-venta de gas natural con Brasil después de 2019, cuando concluye el contrato suscrito en 1999.

Relaciones tensas: Pero el gobierno nacional no ha respondido a estas exhortaciones debido a que las relaciones con Brasil no están pasando por su mejor momento, sino todo lo contrario. El problema del narcotráfico en la frontera común y el tema del senador Róger Pinto han puesto las relaciones en una situación crítica que no permite hablar de las futuras exportaciones.

Autosuficiencia: Los mensajes brasileños son muy parcos. Sólo dice que en 2016 tendrán un superávit de oferta de gas natural de 16MM m3/d y que su producción de GNL en los yacimientos pre-sal será de “dos veces Bolivia”, según dijo O Globo la semana pasada (ver página 3).

Dudas argentinas: Las mayores esperanzas del gobierno boliviano, por razones de simpatías políticas, están dirigidas hacia el mercado de Argentina. Pero las exportaciones a ese país han llegado al tope máximo de la capacidad de los ductos de recepción en Salta. Para que la venta de gas boliviano sobrepase el actual nivel de 16MM m3/d haría falta una inversión de US$ 2.000MM, que la administración de YPF no ha previsto hacer por el momento.

Prueba dolorosa: Es tan necesario aumentar las reservas de gas natural que el gobierno ha autorizado a la Jindal a permanecer en el país dedicada a la industria petrolera, a pesar del traumático desenlace del contrato siderúrgico.

Por el momento, las reservas están en aproximadamente 6 TCF, dicen los expertos que se basan en el hecho de que la Ryder Scott las midió en 2009 y dijo que eran 9 TCF. La explotación actual supone el consumo de entre 0,5 y 1 TCF por año, nos dijo el exsenador Carlos Darlach.

Los olvidados: Y queda la tarea más difícil por sus alcances políticos: atender la demanda interna, que ha sido descuidada tanto respecto de la industria como de parte del consumo domiciliario. Esa tarea no tiene posibilidades de cumplirse por ahora.

 

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