La calificadora de riesgos Fitch Ratings elevó la semana pasada la calificación de Bolivia, pocos días después de que hiciera lo mismo la más conocida Standard & Poors, pero el panorama interno contradecía esas opiniones.

Minas en guerra: Cuando llegaba la noticia de que Bolivia pasó de B¬+ a BB, los cooperativistas mineros estaban en guerra contra los trabajadores de Comibol en las minas Colquiri y Mallku Qota, y el gobierno anunciaba el desplazamiento de una fuerza especial contra el narcotráfico en Santa Cruz.

División interna: El caos que se da en la actividad minera es atribuido por la oposición a los criterios contrapuestos que existen dentro del gobierno acerca del peso que debe tener la empresa estatal, Comibol, y el rol de las cooperativas.

Este fin de semana un religioso de Colquiri informaba que una nueva batalla entre mineros produjo heridas a 23 de ellos, mientras en ministro de Minería, Mario Virreira, denunciaba a la empresa canadiense South American Silver de haber azuzado a los originarios de Mallku Qota para que retomen el yacimiento.

Con ley o sin ley: En medio de estas noticias que dejaban en duda las calificaciones, el gobierno estaba sumido en una gran incertidumbre: no sabía si debía ahora apurar la aprobación del Código de Minería, o no, porque en dos años habrá una nueva elección.

Establecer reglas claras para esta actividad, en que se incluyan, por ejemplo, sanciones tajantes a los asaltantes de minas, dejaría al gobierno sin la posibilidad de hacer nuevas concesiones a los cooperativistas en perjuicio de empresas privadas.

Mensajes cruzados: Las órdenes al parlamento fueron contradictorias en los días pasados. El propio presidente llegó a decir que en treinta días sería aprobado el Código de Minería, además de la Ley de Inversiones y la Ley de Hidrocarburos.

Pero luego esas órdenes fueron ignoradas. Por ahora no se sabe cuándo serán aprobadas esas leyes, que tienen una demora de seis años y medio.

Una corriente fuerte del gobierno dice que ahora, cuando el presidente Morales ha aceptado ser candidato en 2014, sería lo más inoportuno atar las manos del gobierno sobre la posibilidad de entregar nuevas minas a los cooperativistas, sobre todo ahora que está en sala de espera la toma de Porco.

Además, la situación de Mallku Qota dejaba motivos para nuevas dudas. El ministro Virreira dijo que “ni un solo cooperativista” podría entrar en esa mina, porque había sido destinada a ser operada solamente por Comibol.

Los originarios de esa región estaban decididos a resistir el ingreso de los cooperativistas, que llegaban desde diferentes regiones del altiplano, incluso de la mina Huanuni.

La tensión en Colquiri y Mallku Qota llevó al Defensor del Pueblo a anunciar que se haría cargo de la situación.

Ninguna esperanza: Estas dudas del gobierno permiten dudar que, por lo menos en el sector minero, sean aprobadas leyes claras, lo que deja en duda las calificaciones internacionales. Bolivia es el único país que tiene una calificación BB- sin contar con una ley de inversiones, dicen voceros de la oposición.

 

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