Las seguridades que el gobierno boliviano está dando a las empresas petroleras, para poder cumplir con la demanda comprometida, podrían extenderse también a las empresas mineras.

Asaltantes expulsados: La semana pasada, el viceministro de Régimen Interior y Policía, Marcos Farfán, hizo expulsar con la policía a los campesinos que habían vuelto a invadir la mina Sayaquira, en el departamento de La Paz.

Pero además pronunció unas palabras totalmente ajenas a este régimen: “el Gobierno nacional actuará con firmeza para el cumplimiento de la Constitución Política del Estado y por ello recurrirá a todos los medios legales que garanticen la inversión privada, las fuentes de trabajo y la producción minera”.

Nueva política: Hace dos semanas, dirigentes de las cooperativas mineras habían denunciado que el año pasado llegaron a 200 las empresas mineras que fueron avasalladas por los ayllus del altiplano.

Esta costumbre, que no era frenada con una actitud clara por parte del gobierno, aumentó en los últimos meses como efecto de los altos precios de los minerales.

También como efecto de esos precios altos se crearon en el último año 188 cooperativas mineras, con lo cual ahora hay 635 de ellas.

Los decepcionados: Pero el mensaje del viceministro Farfán es una novedad para toda la empresa privada del país, aunque es una mala noticia para quienes esperaban que el actual gobierno privilegie a los pueblos originarios y les permita pasar por encima de todas las normas.

Las quejas del presidente Morales sobre el abandono que está sufriendo de parte de los pueblos originarios (ver página 2) tienen que ver con el cambio paulatino de la actitud del gobierno respecto de esos pueblos.

Dudas petroleras:
Sin embargo, este cambio no ha sido percibido todavía por parte de las empresas petroleras, según lo ha medido el Fraser Institute de Canadá en su Global Petroleum Review 2011.

En un repaso minucioso de aspectos técnicos y económicos precisos, el informe pone a Bolivia no en el último lugar entre los países preferidos para invertir, como el año pasado, sino en el antepenúltimo. Y ese ascenso no se debió a progresos hechos por Bolivia, sino a que Ecuador y Venezuela obtuvieron peores calificaciones que en 2010.

Las críticas: El documento dice que los empresarios consultados creen que el “government take” de Bolivia es demasiado alto para el reducido tamaño de los yacimientos que existen en el país.

El prestigioso geólogo Carlos Cherroni nos comentó sobre este detalle que en Bolivia no hay yacimientos petroleros grandes porque en su territorio no existen depósitos de la edad jurásica.

Por otro lado, los petroleros consultados por el Fraser Institute dijeron que en Bolivia hay inestabilidad política, económica y legal, pero además hay barreras para llegar a los mercados interno y externo.

La conciencia: El asunto del tamaño de los yacimientos no se puede resolver, pero todo indica que el gobierno del presidente Morales está trabajando para cambiar las condiciones para las inversiones, aunque tenga que enfrentarse a las críticas y hasta a su propia conciencia, además de su propia prédica electoral.

 

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