El presidente Morales ha pedido a sus colaboradores más cércanos que le expliquen cómo es que ahora, cuando su gobierno tiene control de casi todos los medios de comunicación, su popularidad se está cayendo.

Con cuatro de los cinco matutinos de La Paz bajo su control, el presidente creía que su imagen en la sede de gobierno sería muy alta, pero la semana pasada una encuesta reveló que 85% de la gente le critica por el caso TIPNIS.

En cuanto a medios audiovisuales, el gobierno ha hecho grandes avances y se podría decir que en este momento, aparte de dos canales de Tv, todos los medios son pro-MAS.

En una reunión de excorresponsales bolivianos que actuaron en el exterior se detectó el hecho de que la preferencia de la opinión pública ha cambiado radicalmente y que ahora pesan mucho los medios alternativos.

El lector de diarios se ha hecho muy perspicaz y no se deja engañar por los medios que aparentan ser objetivos e imparciales, cuando no lo son. El lector ha aprendido a leer entre líneas, o no leer.

La casi unanimidad que tiene el gobierno en los diarios de La Paz se ha hecho tediosa para el lector. Ninguno de los cuatro matutinos pro-MAS toca los hechos esenciales. Sus conductores creen que haciendo críticas al gobierno sobre temas secundarios han cumplido con su cuota de imparcialidad.

Alex Contreras (ver página 1) prevé que si la marcha de los indígenas entrara en la ciudad de La Paz, se daría la mayor manifestación política de los últimos años.

Según esta lectura, de nada le vale al gobierno controlar los medios de comunicación. Todas las inversiones hechas hasta ahora, que son muchas y costosas, han sido en vano.

La opinión pública se ha percatado de la existencia de listas negras que manejan los medios para no dar cabida, jamás, a ciertos columnistas críticos.

Las entrevistas telefónicas a los críticos del gobierno se cortan con demasiada frecuencia en las radios, lo que es muy sospechoso.

 

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