Lula da Silva aplicó una política económica exitosa en su país y rehusó la re-reelección, dos razones suficientes para que se convierta en el consejero ideal para el presidente Morales.

Pero él llega a Bolivia este lunes con la intención de hablar de un tercer tema con el presidente boliviano, pues se siente responsable de haber apoyado el proyecto de la carretera que destruirá el parque Isiboro-Sécure.

Últimos amigos:
Lula y su asesor Marco Aurelio García se convirtieron en los últimos amigos que le quedan a Morales en Brasil, sobre todo después de que la presidente Dilma Rouseff enfrió las relaciones con el gobierno del cocalero.

Las relaciones de Lula con la señora Rouseff tampoco son buenas, pero el líder brasileño está preocupado por el futuro de su partido y ha comprobado que el caso TIPNIS es una amenaza.

Incómodo sobreprecio: Si son ciertas las versiones que hablan de un sobreprecio de US$ 100MM en el costo de la obra, que se repartirían entre el PT y el MAS, lo que habría llevado a Morales a imponer la obra contra viento y marea, Lula le trae una palabra sensata.

La comunidad de empresarios brasileños en Santa Cruz es muy grande y también considera que el caso del TIPNIS también les perjudica.

Molestos ecologistas:
El movimiento ecologista brasileño, que controla sectores importantes del parlamento en ese país, ha condenado el proyecto de carretera desde el momento en que comenzó la marcha de los indígenas. Y ahora, cuando la corriente ecologista mundial se pone de lado de los indígenas, llega Lula con una idea de político avezado pero calculador.

Crisis económica:
Su llegada coincide con un descalabro en la política económica del gobierno de Morales, que ha hecho agua en el sector energético. Esa crisis pone a Bolivia en la incómoda situación de incumplir los compromisos de provisión de gas natural a Brasil y Argentina, sujetos a contratos muy duros que suponen sanciones muy pesadas.

Por el momento, el déficit de gas natural afecta a la provisión al mercado interno, como lo ha comprobado la Jindal Bolivia, que recibió el aviso de que no podrá contar con los volúmenes que requiere para la siderurgia.

Personeros de Petrobrás se han ocupado de expresar con claridad su preocupación por la situación del sector de hidrocarburos en Bolivia, cuando el gobierno de Morales acaba de desmantelar la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH).

Medios cómplices:
El casi unánime coro mediático que respalda al gobierno boliviano oculta algunos detalles del descalabro, pero la crisis ha salido de control.

Morales no tiene otros aliados en la región, sobre todo por la crisis que vive Hugo Chávez. Por lo tanto, Lula está en la obligación de dar consejos en todos los campos.

En Santa Cruz existe la sensación de que la visita de Lula es muy oportuna y los observadores políticos y empresariales creen que esta semana, cuando Lula haya concluido su visita, el presidente Morales hará importantes anuncios.

Indígenas molestos:
Confrontado por los pueblos indígenas, que eran su emblema ante el mundo, el presidente boliviano no tiene mucho espacio. Su gobierno está sintiendo los efectos de la crisis, como lo muestra la desesperación del Canciller David Choquehuanca.

 

Comments are closed.