Desde que promulgó la ley corta que puso fin al conflicto por el TIPNIS, el presidente Evo Morales no ha dejado de quejarse y rezongar por haber sido derrotado por 1.800 indígenas descalzos.

Los reproches a sus aliados, por no haber sido capaces de evitar la catástrofe, se hicieron más ácidos al mismo ritmo en que se negaba a asimilar que había sido vencido con las mismas armas que él dominó en un tiempo.

Llanto en la Cumbre: Sus lamentos llegaron hasta Asunción, donde los repitió ante un asombrado público de pocos presidentes y jefes de Estado, en la XXI cumbre latinoamericana, presidentes que no suelen llevar a esos foros sus problemas internos.

Reacciones tardías: Los seguidores del presidente están reaccionando de diferente modo:

  • Los más furiosos (cocaleros o aspirantes a cocaleros que han visto cómo se les escapó de las manos un enorme parque) han optado por emboscar a los marchistas que regresaban y pegarlos, además de quitarles los regalos que recibieron en su heroica caminata,
  • Otros anuncian marchas similares a favor de la obra, aunque no se atreven a decir que llegarían a La Paz porque saben que la causa cocalera ha perdido en este episodio la poca simpatía de que gozaba,
  • Hay algunos que han decidido hacerles la vida imposible a los indígenas del parque aplicando de manera extremista el concepto de que ese territorio es intangible, con el criterio de que si no se puede plantar coca, no se tendría que hacer ninguna otra cosa en ese territorio.

Dilma no perdona: La reacción del gobierno brasileño muestra la profunda crisis que viven los herederos de Lula da Silva en ese país, comenzando por la presidente Dilma Rouseff, que no sólo se está deshaciendo de los corruptos que encontró en el desván, sino que ha llegado a pensar en crear un nuevo partido a su medida.

El diario Valor Económico reveló que el gobierno de la señora Rouseff se propone incluir en la factura del financiamiento adicional del nuevo trazo carretero varias cuentas pendientes, como la devolución de 4.000 vehículos robados en Brasil que están en Bolivia.

Aliados perdidos: Visto así, con el cálculo nuevo sobre el costo de la carretera, el presidente Morales podría desistir de la obra y dejar a su querido Chapare sin una comunicación directa con el Beni, lo que jamás se lo perdonarían los cocaleros.

En suma, el episodio del TIPNIS ha provocado que Morales sea repudiado por los indígenas y ahora está a punto de ser reprochado por los cocaleros. Lo que lo deja en alianza segura solamente con los cooperativistas mineros del altiplano, a los que no se cansa de hacer concesiones tributarias.

Resumen: La guerra mundial que libra la transnacional de la droga tiene en Bolivia un frente donde sus peones, la mano de obra barata que proporciona la materia prima, se enfrentan a quienes no aceptan que sus tierras sean copadas por cocales.

 

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