La fiesta con que Caranavi recibió a los caminantes del TIPNIS provocó que el gobierno retroceda por primera vez en su dura actitud ante los indígenas y esté muy cerca de abandonar el proyecto de la cuestionada carretera.

Buenos estrategas: La tozuda posición del gobierno por cruzar el parque con una carretera se mantenía incluso en el proyecto de una “ley corta” por la cual el tramo cuestionado iba a ser “dejado en suspenso” mientras se llamaba a un referéndum. El último fin de semana, esta jugada fue abandonada por el gobierno.

Los caminantes comenzaron a ingresar al territorio de los cocaleros de los Yungas de La Paz, los únicos que están autorizados por las leyes a cultivar la hoja, al contrario de lo que ocurre con los del Chapare, que son la base política del presidente Morales.

Los indígenas del TIPNIS seguían la ruta hacia La Paz dando nuevos dolores de cabeza al gobierno. Sus estrategas parecen más inteligentes que las del gobierno.

Contra-marchas en off-side: Este fin de semana anunciaron que ellos no llegarán a la sede de gobierno antes de las elecciones judiciales del 16 de octubre, con lo que dejaron en posición incómoda a las contra-marchas que prepara el gobierno.

La marcha, acusada por el gobierno de ser financiada por EEUU, por la ONU, por las ONG, por Sánchez de Lozada, por policías conspiradores y por los enemigos del gobierno, sigue cosechando triunfos.

Cocaleros yungueños: El triunfo más certero que tuvo la marcha fue recibir el apoyo de los cocaleros de los Yungas, que decidieron pedir al gobierno que dialogue con los caminantes.

Este pronunciamiento quiere decir que los cocaleros de Yungas han entendido que los caminantes del TIPNIS quieren que el país les ayude a proteger el parque del avance de los cocaleros del Chapare.

Cocaleros ilegales: Que el presidente Morales, dirigente sindical de los cocaleros del Chapare, insista con tanta tozudez en que la carretera de Cochabamba al Beni pase por el parque mencionado, ha ayudado a que se entienda el trasfondo de este conflicto.

Según este criterio, lo que quiere Morales es entregar el parque a los hijos de los cocaleros del Chapare, porque sabe muy bien que, no importa las promesas que se hagan para proteger el parque, el Estado boliviano no tiene posibilidades de impedir el avance de los cocaleros en ninguna región del país.

Todos los huevos: Ahora queda claro que el presidente ha apostado demasiadas fichas al proyecto de la carretera, pues su popularidad ha quedado reducida a niveles inferiores a 30% por primera vez desde que está en la presidencia.

También es muy evidente que hay total descoordinación en las acciones del gobierno, con el presidente lanzado a su elemental campaña de proselitismo diario en todo el país, el vicepresidente empeñado en su rol de empresario del periodismo, el canciller por su lado, los parlamentarios por el suyo, sin que nadie trate de dar un sentido coherente a lo que se hace.

 

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