El espectáculo de la ejecución sangrienta de un deudor moroso en las calles de Santa Cruz ha sido para la opinión pública un golpe del que será difícil que se recupere.

Dos sistemas: El sistema financiero negro, que opera en el país con agentes de nacionalidad colombiana, según lo dijo el propio ministro Carlos Romero, cubre las áreas donde opera el narcotráfico.

En ese escenario de impunidad de la ilegalidad, el gobierno avanza en el proyecto de aplicar una Ley de Bancos que amenaza a todo el sector financiero legal.

Créditos negros: El ministro Romero dijo que una “señora colombiana” era la acreedora en el caso del sicario, pero no anunció ninguna acción para dar con ella o para extirpar a este sistema financiero paralelo.

Parece paradójico que esa situación se presente justamente cuando la Ley de Bancos prevé que el ministro de Economía tenga la facultad de cerrar un banco del sistema financiero (legal) solamente con un Decreto.

Advertencias desoídas: Los voceros de Asoban que dieron a conocer ese detalle dijeron que el ministro en cuestión iba a recibir tal cantidad de superpoderes que se convertiría en un dictador.

Estas expresiones angustiosas de la banca no ha sido respondidas por el gobierno. Ninguna alusión a la posibilidad de que el gobierno cambie el proyecto.

Ningún cambio: Las conversaciones que se dieron entre autoridades que impulsan el proyecto y representantes del sistema bancario chocaron con la tozuda defensa que el oficialismo hace de la decisión de conceder al Ministerio de Economía total discrecionalidad en el manejo del sistema.

Los voceros del sistema bancario llegaron a decir que aceptan la fijación de las tasas de interés. Se trata de una aberración en una economía de libre mercado, como es la que se da ahora en el país pese a todos los anuncios de que se quiere acabar con el capitalismo.

Peligros a la vista: Armando Méndez, expresidente del BCB, advierte que estos avances del gobierno sobre el sistema bancario podrían poner en peligro toda la red de captación del ahorro del público y su canalización hacia la economía.

Otros expertos dicen que podría dañar la confianza de los ahorristas en ese sistema, lo que sería desastroso. La confianza de los bolivianos en su sistema bancario ha sobrevivido a sacudones y traumas y se creía que podía seguir intacta. Pocos sospechaban que en democracia surgirían las amenazas de ahora.

La cartera bancaria ha tenido un crecimiento de dimensiones históricas en los últimos dos años, mostrando la inutilidad de políticas de dirigismo.

Listas de beneficiarios: Pero el gobierno quiere que la banca privada conceda créditos, en tasas fijadas desde el Ministerio de Economía, para el sector productivo y para la vivienda.

La manipulación de las tasas de interés podría generar que los bancos opten por negarse a hacer operaciones dictadas desde el gobierno para beneficiar a personas elegidas por el gobierno.

Todo esto podría afectar a la banca. Pero el gobierno parece decidido a seguir adelante.

 

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