El 27 de julio la empresa Jindal Bolivia pidió formalmente que se le provea de gas natural, con lo que pisó un callo muy sensible del gobierno y podría recibir una dura sanción.

Según El Deber y El Día de Santa Cruz, la empresa está ahora en riesgo de que una nueva boleta de garantía sea ejecutada de parte del gobierno.

En respuesta a la noticia del pedido de gas, el presidente de YPFB, Carlos Villegas, dijo que no le llegó la carta pero que la consideraría cuando esté en sus manos.

Voceros del gobierno vinculados a esta operación nos dijeron en Santa Cruz que Jindal no podría contar con el gas que necesita hasta dentro de tres años por lo menos.

En efecto, el equilibrio entre producción y demanda total, externa e interna, es muy delicado en este momento.

Las autoridades del sector dicen que la demanda interna de estos días es de 10MM m3/d, lo que hace muy difícil la ecuación, pues a Brasil se envían 27MM y a Argentina 10MM. La suma da 47MM, que es superior a la producción, de 46MM.

Que en este momento Jindal hable de que necesita gas es casi un golpe bajo al gobierno, que está obligado a admitir que no tiene el gas suficiente.

Hablar de que en abril aumentará la producción gracias al casi milagroso operativo en Margarita no sirve sino para asegurar la provisión a Argentina, que está sujeta a compromisos y multas.

La Jindal podría verse forzada a aclarar que, después de haberlo meditado, ha llegado a la conclusión de que todavía no necesita gas.

De lo contrario podría ser sancionada si el gobierno interpreta su pedido como una ofensa.

 

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