Con tono de caudillo molesto con los malagradecidos, el presidente Morales se quejó la semana pasada de que algunos pueblos originarios le estén dando la espalda.

“A Rodovía”: Lo que más le molesta es que los pueblos del parque natural Isiboro-Sécure se opongan al proyecto del gobierno de atravesar ese parque con una carretera.

Esa carretera, que el brasileño José Serra bautizó como “a rodovía da cocaína”, está forzando al gobierno de Morales a cambiar algunos de sus principios.

Consultas inútiles: Este fin de semana, el ministro de la Presidencia, Carlos Romero, dijo que las consultas que deben hacerse a los pueblos originarios del país para cualquier proyecto que afecte sus tierras, “no son vinculantes”.

Los pueblos originarios podrán decir lo que quieran sobre esos proyectos, pero no podrán frenar la voluntad del Estado nacional.

El “Estado plurinacional”, compuesto por 36 “naciones” originarias, lo es sólo para la propaganda y los festejos, porque en la práctica el Estado nacional es más fuerte.

Proyecto y proyectos:
Lo que es notorio en este proceso es que la voluntad de los pueblos originarios pierde fuerza de ley cuando frena proyectos petroleros o carreteras que interesan a los habitantes del Chapare.

Los primeros originarios que se alejaron del gobierno y de su caudillo fueron los “lecos” y los “mosetenes” del norte de La Paz, porque no se les consultó (como manda la constitución) para el ingreso a su región de la petrolera venezolana PDVSA.

En ese caso, el gobierno hizo en vano el sacrificio de desdeñar a aquellos originarios, porque la petrolera venezolana no encontró ningún yacimiento en la zona. Sólo quedó allí un pueblo ofendido.

Un parque incómodo: Esta vez se trata de un proyecto que conectará los departamentos de Cochabamba y Beni, es cierto, pero que no tenía por fuerza que atravesar el parque natural. Lo único que reclaman los pueblos del parque es que se respete la ley sobre los parques, que prohíbe que sus territorios sean reducidos con ningún pretexto.

Algunos empresarios de Cochabamba se han puesto del lado del gobierno con el argumento de que la carretera les permitirá entrar a los mercados del norte del país. Pero cuando vieron la firmeza de los originarios optaron por sugerir que se busque un trazo alternativo para el mismo proyecto.

Aliados collas: Ahora las cosas se han complicado más todavía, porque no son solamente los pueblos del parque los que protestan: han recibido el apoyo firme del Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qullasuyu (CONAMAQ).

El cambio de actitud del gobierno hacia los pueblos originarios no es solamente con aquellos de las tierras bajas, por lo menos desde la semana pasada.

El viceministro de Gobierno, Marcos Farfán, ordenó la expulsión de los pueblos originarios que volvieron a asaltar la mina Sayaquira, en La Paz, y dijo que el gobierno deseaba garantizar las actividades de la empresa privada.

Esta clase de decisiones decepciona a algunos pueblos originarios que entendieron al pie de la letra la prédica de que el gobierno de Morales les pertenecía.

 

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