La cocaína se confirmó la semana pasada como el mayor peligro para la imagen del gobierno de Evo Morales al difundirse en el exterior informes sobre la complicidad de altos funcionarios con el tráfico de la droga.

Día fatídico: Por otro lado, bandas de narcotraficantes que decidieron operar en Bolivia han venido a mostrar lo que todos los bolivianos saben: que el superávit de coca, 80% del total, se usa para fabricar droga.

El 2 de septiembre era esperado por el gobierno con visible nerviosismo: era la fecha fijada para la sentencia, en un juzgado de Miami, contra el general René Sanabria, narcotraficante confeso.

Peor todavía: La sentencia no se dio, pero ese día la cadena de Tv Univisión difundió los resultados de un trabajo del periodista colombiano Gerardo Reyes, en que reveló que por lo menos 40 funcionarios del gobierno boliviano sabían lo que hacía Sanabria antes de su detención.

Por otro lado, el periodista colombiano afirmaba que hay serios indicios de que el narcotraficante mexicano Pacho Guzmán, jefe del cártel de Sinaloa, estuvo o está en Bolivia.

Narcos ajenos: Se sabía que en Bolivia están operando narcotraficantes colombianos y peruanos. Esta es la primera vez que se menciona la incursión de mafias mexicanas en territorio boliviano.

En julio pasado la revista América Economía difundió datos de inteligencia del ejército colombiano según los cuales en los últimos cuatro años llegaron a Bolivia 3.000 narcotraficantes colombianos.

Capturas hechas hasta ahora por la policía boliviana confirman que narcotraficantes colombianos, peruanos y brasileños operan en el país.

Los cárteles mexicanos, especializados en llevar la droga a EEUU, eran considerados ajenos al negocio ilícito boliviano, pues se sabe que la cocaína de Bolivia tiene como destino los mercados de Brasil, Argentina y Europa, con alcances al Asia.

Muy peligroso: Pero la información más preocupante, por sus alcances políticos, es la revelación que hizo el periodista Reyes sobre los informes de agentes de inteligencia que fueron entregados a los jefes policiales y al Ministerio de Gobierno sobre exportaciones ilegales de droga, pero que no fueron frenadas.

Reyes dice que tiene copias de esos informes y asegura que los agentes que los elaboraron quedaron frustrados por la pasividad de las autoridades bolivianas.

Lo más picante del informe de Reyes es que aviones venezolanos llevaban droga desde aeropuertos bolivianos, pero no eran frenados por autoridades nacionales a pesar de tener informes de lo que estaba por ocurrir.

Llorenti sabía: El periodista colombiano sonrió cuando desde una cadena de Tv boliviana le dijeron que el ministro Sacha Llorenti había alegado que el gobierno actuó de inmediato tras la captura de Sanabria, deteniendo a varias personas. Cuando se le consultó por qué se reía, dijo que él tiene documentos para probar que el propio ministro recibió informes sobre exportaciones de cocaína, antes de que salgan los aviones, pero no hizo nada.

Morales sabía: Más grave todavía: Reyes dijo que el propio presidente Morales estaba enterado de la existencia de esos informes.

Se sabía que el 2 de septiembre iba a ser fatídico para el gobierno.

 

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