Analistas políticos han comenzado a sospechar que toda la historia de las elecciones para renovación judicial es sólo una brillante jugada del gobierno para mantener ocupada a la oposición en algo que, de veras, no tiene ninguna importancia.

Jueces idénticos: Que los jueces del país elegidos por el presidente Morales sean reemplazados por jueces elegidos por la mayoría masista en el parlamento, aprobados por el presidente, no es un gran cambio.

El gobierno podría mantener en sus cargos a los actuales jueces o reemplazarlos, como lo hizo ya sin consultar a nadie, y nada cambiaría.

Gimnasia política: Quienes miran desde dentro del MAS todo este proceso creen que es el presidente quien se propone lanzar iniciativas dirigidas a ejercitar los músculos de su partido y de las “organizaciones sociales” que lo apoyan.

En este momento, por ejemplo, algunas organizaciones de campesinos del altiplano están mostrando su capacidad de acción al enjuiciar al exalcalde de La Paz, Juan del Granado, por el delito de proponer el voto negativo en las elecciones del 16 de octubre.

Que la gente vote con un NO en esos comicios no hará que las cosas cambien en el resultado, pues serán otros votos nulos, como los miles que surgirán de manera inevitable por la confusión de la consulta.

Votos innecesarios: El senador opositor Luís Pedraza calcula que, con mucha suerte, los votos válidos favorables a los candidatos del gobierno (todos lo son) podrían obtener 10% de resultado. Su cálculo más preciso es que los jueces serán elegidos incluso con 1,5% de los votos, pero serán elegidos.

Entonces, ¿para qué sirve hacer campañas si de todos modos el voto nulo será aplastante en las elecciones.

Al final, todo esto podría servir para que, si las cosas van bien, el gobierno, o sus jueces, que son lo mismo, lleven a la cárcel a Del Granado y a cualquier opositor que osare hacer campaña por el voto nulo.

Campañas innecesarias: Ninguna campaña podrá modificar lo que ya está prefijado: los jueces serán elegidos de todos modos, no importa el resultado de los votos.

Todo esto, por lo tanto, es sólo un juego perverso para entretener a los opositores y hacerles creer que están dañando al gobierno, cuando en realidad nadie, ni el gobierno, podría modificar lo que ya está predeterminado.

Cocaleros felices: Mientras la oposición se entretiene con este juego propuesto por el gobierno, el poder de los cocaleros se extiende y va avanzando sobre todos los parques naturales. La semana pasada se informó que, aparte de los conocidos parques Choré, Amboró, Madidi e Isiboro-Sécure, el parque Carrasco también ha sido copado por los cocaleros.

Ninguno de esos otros parques fue motivo de una reacción tan grande de los pueblos originarios y de la opinión pública, porque el avance es silencioso e incesante. Toda la riqueza de los parques se está destruyendo.

La cortina de humo de las elecciones de octubre permite también ocultar la ineptitud del gobierno en el manejo de la economía, comenzando por las empresas estatales antiguas y nuevas.

 

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