Los errores del gobierno están llevándolo a un callejón sin salida.

Militares y policías: En apenas un mes, ha ofendido a los militares, incluso a aquellos que se beneficiaban con los bonos que llegaban de Caracas, y también a los policías.

Los jefes de las FFAA que en El Alto cumplieron las órdenes que les dio el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 serán sometidos a la justicia ordinaria, igual que los jefes policiales que en Yucumo cumplieron las órdenes del presidente Morales el 25 de septiembre pasado.

Si los bonos de Caracas han dejado de llegar, como se sospecha, la lealtad de los jefes de las FFAA con el gobierno del MAS podría estar muy devaluada.

Los policías, a su vez, acaban de ser despojados del control del servicio de identificación y de licencias de conducir, a lo que deben añadir ahora las sanciones a sus camaradas que cumplieron la orden de reprimir a los indígenas del TIPNIS en Yucumo.

Difícil equilibrio:
Como se sabe, en Bolivia un gobierno puede sobrevivir si cuenta con el apoyo de las FFAA y/o de la policía. Esta es una historia que se remonta a 1952.

No se sabe de ningún gobierno que haya sobrevivido sin el apoyo de las FFAA y de la policía al mismo tiempo. El de Morales podría ser el primero, pero quizá esté pidiendo demasiado.

A cambio de ello, el gobierno del MAS parece decidido a contar con el apoyo de grupos paramilitares que ha creado, como los “Ponchos rojos” de Achacachi.

Milicianos aymaras: No es el primer gobierno boliviano que quiere reemplazar a los militares y policías con grupos irregulares. El MNR tuvo sus milicianos, todos asalariados, aunque no sirvieron para la prueba más difícil, cuando hubieran tenido que vencer a las FFAA.

En este momento, el gobierno del MAS enfrenta su desafío más difícil sin contar con el apoyo claro de las FFAA y la policía.

Fuerza cocalera: Lo que tiene el gobierno es el apoyo claro de los cocaleros, pero no de todos ellos sino solamente de los del Chapare. Los cocaleros de los Yungas de La Paz van a mostrar ahora, cuando la marcha de los indígenas amazónicos llega a su región, las diferencias que tienen con los cocaleros del Chapare, y su líder.

Eso explica el temor del gobierno a que los indígenas del TIPNIS ingresen a territorio paceño. Indígenas marginados: El cerco de Yucumo, donde se produjo el violento accionar de los policías, estaba dirigido a que la marcha no ingrese a territorio paceño.

El gobierno decidió perder algunos puntos en su imagen interna e internacional a cambio de impedir el ingreso de la marcha a La Paz.

La analista Jimena Costas llegó a decir que la peor contradicción del gobierno de Morales es que solía decir que en los años del neoliberalismo los indios no podían ingresar a la plaza de La Paz, pero ahora no se los deja entrar ni siquiera al territorio de La Paz.

Los paceños saben lo que significa este desafío. Y están esperando, con la decisión tomada.

 

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