Venezuela tiene la inflación más alta de la región y el mundo, esto a pesar de sus esfuerzos por controlar la inflación a través de sistemas de control de precios, que están en funcionamiento desde 2003. Según cifras oficiales los precios han aumentado en 27% en 2010, comparado con 6% que fue el promedio regional.

Según The Economist, los precios de los alimentos en Caracas se han multiplicado por nueve desde que se implementaron los primeros controles sobre los precios de los alimentos. Pero la proximidad a las elecciones obligan al presidente Hugo Chávez a pasar una nueva ley de: “Costos y Precios Justos que enfrentará el problema de la especulación en la economía venezolana”.

Según la oposición fueron precisamente las medidas adoptadas para frenar los precios las que ocasionaron una reducción en la producción venezolana y en los altos precios de los alimentos.

Luis Vicente León, director de la firma encuestadora venezolana Datanálisis,  sostuvo el fin de semana que: “Las decisiones sobre los precios serán completamente discrecionales”. El Nuevo Herald cita a León diciendo que: “Una aplicación contundente de esa ley traerá consecuencias incluyendo menos productos en los mercados y menos inversión”.

Inclusive algunos defensores de la posición oficialista han empezado a criticar esta medida de control de la inflación que en su texto y expresiones sobre la codicia y maldad de los comerciantes y especuladores, recuerda al decreto de 301 antes de Cristo en el que el emperador romano Diocleciano intenta por primera vez en la historia el control de la inflación a través del control de los precios y salarios. En esa ocasión, a pesar de la pena de muerte decretada para los especuladores, la medida no tuvo resultados.

El académico Heinz Dieterich, que había defendido las políticas de Chávez, calificó la medida como: producto de “alucinaciones”, y afirma que está basada en un concepto medieval de “precio justo” y está basada en proyecciones “fantasmagóricas”.

Por ahora al igual que en Bolivia, el efecto de las medidas de control de precios internos sólo han logrado desabastecimiento y la desaparición de algunos alimentos. En Venezuela, se teme que se repita el escenario de 2008 cuando los almacenes del estado que debían remplazar a los supermercados y negocios privados se vieron en problemas de falta de abastecimiento alimentos.

En 2008 se resolvió el problema mediante la importación de US$ 7.500MM en alimentos. Existen denuncios de que gran parte de estos alimentos tuvieron que ser desechados por las condiciones en las que llegó tras denuncias de corrupción e incompetencia.

La opción de importar alimentos tiene varias desventajas. Además del costo que es la más obvia, está el desincentivo a la producción local que se hace evidente en la reducción de hectáreas cultivadas y contrabando. Las similitudes entre el caso venezolano y boliviano son evidentes. La proximidad electoral posterga toda medida de ajuste que en el caso boliviano revive el fantasma del gasolinazo para fines de octubre.

 

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