Se dice que el dinero no tiene olor, pero algo huele mal en los métodos bolivianos que deberían detectar el uso de narco-dólares, según las apreciaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

Reprobados: Los documentos que debía presentar Bolivia ante estas autoridades no estaban listos en el plazo convenido y luego, cuando se los presentó, no estaban completos, lo que valió una nota de reprobación.

La Ley contra el financiamiento al terrorismo, aprobada por la actual administración ha endurecido las sanciones pero al parecer no sirve para encarar toda la realidad del lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Salta a la vista: A simple vista se puede observar que el lavado comprende desde el pago del valor de la droga en bienes hasta la compra de inmuebles y empresas en todo el país.

Un empresario extranjero ha comprado en los últimos años algunos medios de comunicación y también ha adquirido acciones de una empresa ferroviaria y de una empresa aceitera, pagando al contado grandes sumas de dinero.

Un caso particular: Como en un supermercado, este capitalista recién aparecido en la realidad nacional se ha hecho de importantes empresas en un amplio abanico de diversificación, un abanico jamás visto.

Los radares que se han creado en el sistema bancario nacional no han sido capaces de detectar estas operaciones, ni se sabe que exista en este momento ninguna investigación sobre este millonario extranjero que acapara empresas de tan diferente naturaleza en el país.

Los cocaleros: El presidente Morales, en persona, hizo una observación que las autoridades deberían haber tomado en cuenta para iniciar una investigación: dijo que los dirigentes cocaleros del Chapare se presentaban a las reuniones con él a bordo de vagonetas de súper lujo. El presidente estaba señalando una realidad anormal, de campesinos a los que él conoce muy bien que de pronto hacen ostentación de grandes ingresos. Pero nada se hizo al respecto.

Bienes inmuebles: Tampoco se ha iniciado siquiera una investigación para detectar el origen del repentino encarecimiento de los inmuebles en Santa Cruz y en otras ciudades del país, producto de una ola de adquisiciones de personas que tienen ingresos superiores a las que mantuvieron invariables los precios anteriores durante mucho tiempo.

Es la GAFI la que hace notar estas ausencias en el sistema boliviano de vigilancia para detectar los detalles visibles de actividades originadas en realidades económicas paralelas. Es cuando esas realidades ilegales buscan traducir sus ganancias en bienes de la realidad legal que se las puede detectar, como se hace en otros países.

Mundo clandestino: La economía clandestina se maneja con dinero contante y sonante, pero puede ser detectada cuando llega a los canales legales, cuando usa el sistema bancario.

La idea del gobierno nacional de aprobar una ley referida al terrorismo se ha mostrado incompleta, pues apuntaba a un hecho político específico y a una sola región del país.

Lo que le está diciendo la GAFI al gobierno boliviano es que esto del lavado es algo mucho más amplio que una vendetta concebida con criterio político.

 

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