La crisis financiera de los países desarrollados ha reavivado los temores, aunque poco probables, de una recesión de “W”, es decir una recesión seguida de otra. Sin embargo, la posibilidad de recesión cada vez más parece ser un temor para las economías desarrolladas y menos para los países emergentes, o al menos para los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud África).

Las nuevas tendencias en los flujos del comercio mundial están creciendo, sobre todo en el ámbito del comercio sur-sur, lo que ha puesto las negociaciones de la Ronda de Doha nuevamente en el radar de los medios internacionales. La Ronda ha estado prácticamente paralizada desde su creación en 2001.

Doha, que siguió a la relativamente exitosa Ronda de Uruguay, tenía la intención de eliminar algunas de las barreras para el comercio internacional; principalmente en lo que se refiere a las barreras que existen para las exportaciones de los países pobres a los ricos. La primera vez que las negociaciones tuvieron que ser detenidas y el plazo repensado fue porque los países ricos, no estaban dispuestos a eliminar los subsidios que le dan a algunas industrias, pero especialmente a la agrícola, que impiden las exportaciones de los países menos desarrollados.

Uno de los argumentos de los países ricos es que los países en desarrollo, tienen restricciones de otro tipo, principalmente arancelarias. Cada una de estas observaciones ha generado la reprogramación de plazos para llegara a firmar el acuerdo de Doha.

El plazo próximo es diciembre de este año, y todo parece indicar que se necesitará otra extensión, dado que EEUU, ha sugerido la diferenciación entre países en desarrollo, ricos y los Países en desarrollo pobres. Esto no sólo detuvo a las negociaciones sino que propone una nueva forma de entenderé el comercio internacional.  La sola existencia del G20 y la denominación de los BRICS, hace evidente alguna valides de la observación.

La fragilidad de las economías desarrolladas parece ser un nuevo impedimento para Doha que según algunos analistas amenaza la misma OMC (Organización Mundial de Comercio), que aunque no ha logrado generar la presión sobre los países miembros para que firmen el acuerdo de Doha, si ha servido como un medio para la solución amigable de disputas bilaterales.

Sin embargo, el congreso de EEUU está a punto de aprobar un renovado Sistema de Generalizado de Preferencias (SGP), que quedó suspendido en diciembre del año pasado porque un senador de Alabama, dijo que los Bolsos de dormir (sleeping bags) importados sin aranceles desde Bangladesh estaban amenazando a sus productores locales. La decisión de renovar la vigencia, con retroactividad hasta diciembre del año pasado, responde a que hay 82.000 empleos en EEUU ligados a la importación de bienes bajo el SGP. Y alrededor de 75% de las importaciones estadounidenses bajo el SGP son materias primas o insumos para la producción de bienes, que hacen más competitivas a las empresas que los usan.

 

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