Una reciente publicación del Fondo Monetario Internacional (FMI), refuta un preconcepto que afirma que para lograr crecimiento se necesita desigualdad, y que de hecho es más difícil redistribuir ingresos si existe mayor igualdad de ingresos en una sociedad.

Dos estudios presentados este año revelan que cuando se analiza el crecimiento en el largo plazo, la eficiencia no se beneficia de la desigualdad. De hecho La igualdad es un factor importante para el crecimiento sostenido. De hecho el estudio define a la igualdad como un factor determinante para lograr crecimiento sostenido en periodos mayores a 10 años.

La desigualdad estaría detrás de la alienación que desató los conflictos en el medio oriente. Y en una mirada histórica; el reciente aumento en la desigualdad de ingresos en EEUU, es asombrosamente parecido al de los 1920. En ambos casos hubo un gran apogeo en el sector financiero, los pobres se endeudaron enormemente, y se dio una enrome crisis financiera.

Crecimiento económico: el crecimiento económico no se da de forma uniforme, en algunos casos el crecimiento es sostenido y dura muchos años, en otros se presenta en períodos de gran crecimiento, seguidos por dolorosas caídas. En documentos presentados por investigadores del FMI en la revista Finanzas y Desarrollo, se utiliza la medida de desigualdad conocida como el coeficiente Gini, que varía de cero (todos los hogares tienen el mismo ingreso) a 100 (un solo hogar tiene todo el ingreso). Los investigadores encuentran una relación entre el Gini de los países y su capacidad para lograr períodos mayores de crecimiento.

Según los investigadores, una comparación entre los periodos de crecimiento de países ricos y pobres, muestra que el coeficiente Gini resulta ser el factor más importante para prolongar el crecimiento, el segundo factor es la apertura al comercio. La libertad política es el tercer factor más importante, seguido por la Inversión extranjera directa.

Sin embargo, políticas de reducción de la desigualdad, mal diseñadas pueden hacer daño a los más pobres.

Ejemplo chino: la reforma que dio inicio al crecimiento en China, consistía en dar fuertes incentivos a los agricultores. Esto aumentó los ingresos de los más pobres y redujo la desigualdad a nivel general al dar un fuerte impulso al crecimiento. Sin embargo, aumentó la desigualdad entre los agricultores; hay estudios que demuestran que haber resistido estas desigualdades habría resultado en menor productividad.

Algunas de las políticas que resultan en mayor igualdad y mayor crecimiento son: subsidios bien dirigidos, mayor acceso a la educación para los pobres que mejora la igualdad de oportunidades económicas, y políticas laborales que promueven mayor empleo.

Si bien, en el corto plazo hay, algunas políticas que incentivan el crecimiento generan desigualdad; a la larga, Igualdad y crecimiento son dos lados de una misma moneda.

Los 1980: La crisis de deuda de los 1980 y la década perdida de bajo crecimiento y duros reajustes; demuestra que las reformas económicas de largo plazo sólo se pueden lograr cuando los beneficios son para todos. En este contexto los investigadores sugieren que sería mejor, dada la crisis actual, recordar estas lecciones del pasado en lugar de aprenderlas nuevamente.

 

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