El año 2016, Brasil contará con 15MM m3/d de gas natural en exceso, dice un informe de O Globo, contando con que las estaciones de explotación de los yacimientos pre-sal generarán 55MM m3/d de gas natural licuado.

Gas licuado: Para ese momento, las plantas de regasificación serán ampliadas para que puedan recibir todo el GNL que reciba Brasil desde sus propias plantas en el océano hasta las que importe desde otros países.

Si esta fuera una negociación para prolongar el contrato de compra-venta de gas con Bolivia, los negociadores bolivianos tendrían que estar nerviosos: tienen que venderle gas a un país que lo tiene de sobra.

Previsiones serias: Además, está el hecho de que las autoridades brasileñas no están jugando con el tema de asegurar la provisión de gas para su industria y para sus consumidores hogareños. Esas autoridades quieren tener la certeza total de que el gas necesario estará disponible.

Reservas insuficientes: Para que las autoridades brasileñas acepten firmar el contrato ampliado después de 2019 hará falta que Bolivia demuestre que cuenta con el gas suficiente. Es decir que las reservas de Bolivia hayan crecido en por lo menos 10 TCF respecto de los niveles actuales.

El gobierno boliviano está ahora mencionando la posibilidad de contratar a alguna empresa que venga a medir las actuales reservas, porque se sabe que cualquier contrato a futuro depende exclusivamente de esa información.

Vender sin tener: Si en este momento, como sospechan los expertos, las reservas bolivianas están en 6 TCF, el país sólo podría firmar un contrato por 30MM m3/d con vigencia de diez años. Lo malo es que en el mundo de los hidrocarburos, los contratos mínimos son por veinte años.

Los olvidados: Pero si a esta aritmética hay que añadir la necesidad de atender la demanda argentina, de un volumen ideal de 27,7MM m3/d, la suma se hace imposible. Y sin contar el mercado interno, que por el momento está desatendido.

Un poco tarde, los funcionarios del gobierno han entendido que los plazos de maduración de la industria petrolera son muy largos.

2017 difícil: Para lograr resultados en el año 2017, los descubrimientos debían haberse hecho ahora, en el 2012, porque los resultados no llegarán a tiempo. La crisis que se anuncia para dentro de cinco años es, vista desde ahora, inevitable.

Y, en esas condiciones, Brasil no se arriesgará a firmar un nuevo contrato de provisión ni a someter a sus consumidores a la incertidumbre de contar con un proveedor inseguro.

Precio discutido: Las informaciones que produce el sistema de comunicación vinculado al Ministerio de Energía de Brasil está dando suficientes señales de que se avecina un debate acerca del precio del gas boliviano.

Si el gobierno nacional atendiera el consejo de los expertos sobre la necesidad de comenzar la negociación con Brasil para después de 2019, se encontraría con que el país vecino tiene superávit de gas en su producción interna.

Todo esto sin contar con lo difícil que se ha hecho el diálogo con Brasil por razones políticas.

 

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