En cuestión de contradicciones, el gobierno es inagotable. Los mensajes del oficialismo sobre la validez del voto nulo en las elecciones de octubre pasaron de amenazar con tres años de cárcel a quien propiciara ese voto, a admitir que es totalmente legal.

Este cambio fue provocado por las críticas hechas por observadores de la OEA y precisiones de la ONU. Las observaciones de la oposición y de los (muy pocos) medios independientes, tuvieron poco impacto.

Las encuestas muestran que la dura posición del gobierno contra el voto nulo en la elección de las nuevas autoridades judiciales hizo crecer las preferencias por ese voto.

Pronóstico reservado: Y se mantiene pendiente el pronóstico del senador Luís Pedraza (ver edición anterior), quien calcula que solamente por errores que cometan los electores en el momento de votar los nulos podrían llegar a 90%.

Pero también está la otra advertencia de Pedraza: aún recibiendo 1% de los votos, la elección proclamará a las nuevas autoridades judiciales seleccionadas por el MAS en el parlamento.

Samuel Doria Medina anunció la semana pasada que él votará nulo pero además su partido, Unidad Nacional, hará campaña por ese voto. Todavía estaba pendiente la amenaza de los tres años de cárcel para quien propiciara el voto nulo.

Juan del Granado insiste en su deseo de convertir a la elección del 16 de octubre en un plebiscito de reprobación del gobierno de Morales.

Las redes sociales están repletas de convocatorias al voto nulo y lo mismo hacen los portales independientes.

Voto reproche: Al gobierno no le interesan las cifras del resultado, porque igual gana: los jueces serán amigos y la democracia representativa habrá sufrido un duro golpe.

Pero lo que no está dentro de ese cálculo es que el voto nulo será interpretado como un reproche al gobierno. Será la medición más amplia de la popularidad del gobierno y del propio presidente.

En el gobierno hay la esperanza de que el voto rural responda a la consigna de apoyo al presidente, con lo cual se compensaría el voto urbano.

Pero los expertos dicen que en todas las elecciones la suma de votos blancos y nulos fue siempre de 30% de los emitidos. Y que ahora, dada la complejidad de la papeleta de votación, el voto nulo podría aumentar, sobre todo en el área rural.

Para el gobierno la solución sería el “voto carretilla”, por el cual cada elector entrega la papeleta llenada por el anterior. Pero en este caso, dada la cantidad de casillas que deben ser marcadas, incluso esa operación resultará difícil.

Mal cálculo: Los medios de comunicación audiovisuales quedaron la semana pasada amenazados por la nueva ley de telecomunicaciones, y es probable que se sumen a la tendencia por el voto nulo en octubre.

La diputada Marianela Paco, del MAS, advirtió a los medios que ninguno de ellos, por más prestigio que tenga, o antigüedad, podrá reclamar el derecho a seguir usando una frecuencia cuando la actual haya fenecido.

 

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