La asamblea departamental de Tarija, controlada por la oposición aunque el gobernador está en el exilio, se opuso la semana pasada a que la parada militar del 7 de agosto sea financiada con recursos departamentales, como había dispuesto el presidente Morales.

Tarija, la linda: El gobierno estaba buscando alguna solución para este conflicto, que es menor, porque se refiere solamente a la erogación de US$ 50.000 para cubrir toda la logística del desfile militar, pero que le disgusta mucho.

No sólo con este gesto, sino también con otros mucho más ruidosos, los indígenas del país le están dando la espalda al gobierno del presidente Morales, aunque en el exterior se mantenga la creencia de que lo apoyan.

La idea de realizar los desfiles militares del 7 de agosto en una ciudad diferente cada año, en lugar de que se haga sólo en La Paz, es una especie de halago que quiere hacer el presidente Morales a las diferentes regiones, pero esta vez le salió muy mal. Está demorando mucho en responder al desplante tarijeño.

La Troya opositora: Los reveses indígenas al gobierno de Morales son más todavía, y mucho más duros.

La semana pasada, los asambleístas indígenas de Santa Cruz decidieron apoyar al gobernador (opositor) Rubén Costas y dar la espalda al partido del presidente.

Los asambleístas masistas quedaron en minoría en Santa Cruz con los votos indígenas. La conquista de esa asamblea tenía para el gobierno de Morales el valor de la toma de la Troya de la oposición boliviana.

Carretera empinada: Y hay más todavía. La carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos, que debe atravesar el parque natural Isoboro-Sécure, es resistida por los pueblos de la zona porque temen que todo el parque sea invadido por los cocaleros.

El gobierno tiene el financiamiento de un banco estatal brasileño y la aprobación del parlamento, pero los pueblos de la zona han conseguido la solidaridad de los indígenas de las tierras bajas y también de los del altiplano.

El gobierno ha conseguido el apoyo de empresarios de Cochabamba y de los principales medios de esa ciudad, pero los pueblos indígenas no quieren la carretera, que el excandidato brasileño José Serra bautizó como “a rodovía da cocaína”.

Morales contra indígenas: El gobierno ha usado todos los medios para convencer a los indígenas e incluso les ha enviado, en voz del presidente Morales, el mensaje de que la carretera se hará de todos modos: unos indígenas no pueden “frenar la voluntad del Estado nacional”.

Para el 15 de agosto se anuncia una marcha de protesta que reuniría a indígenas de tierras bajas y del altiplano, que se propone llegar a La Paz para oponerse a la carretera. Algunos parlamentarios del MAS han sido citados por sus bases indígenas para participar en la marcha.

El gobierno está respondiendo con desplantes. Ha ordenado que comience el derribo de los árboles, porque el presidente Morales quiere de todos modos la carretera.

 

Comments are closed.