Juan Ramón Quintana dijo este fin de semana que al gobierno y a las FFAA le resulta muy difícil controlar el territorio nacional.

Y denunció que EEUU está tratando de tomar control del país mediante la influencia que tiene.

El caso TIPNIS ha venido a revelar que los parques naturales han sido invadidos por los colonizadores y/o cocaleros, que controlan en este momento 160.000 hectáreas de ese parque.

Situación similar se presenta en los parques Carrasco, Choré, Amboró, Madidi, entre otros.

Mientras tanto, los narcotraficantes están operando en todo el país y los ciudadanos bolivianos que caen con droga en el extranjero se cuentan por decenas.

El ingreso ilegal de autos desde Chile no se ha frenado y los propietarios de los 128.069 que fueron invitados a legalizarlos no han cumplido el compromiso, cuando el plazo se acaba. Los transportistas de seis provincias cruceñas y una beniana han hecho saber que no pueden pagar la legalización de sus vehículos, y que de todos modos seguirán operando.

Los departamentos de Oruro y Potosí están enfrentados por una zona limítrofe, mientras Cochabamba y Beni viven una tregua en una diferencia similar.

La frontera con Brasil es invadida por avionetas que llevan droga, mientras la frontera con Argentina es cruzada por miles de contrabandistas que llevan desde coca hasta ropa y electrodomésticos.

Quintana dijo que el actual gobierno ha emplazado en las fronteras a 60% de las guarniciones militares, pero que no pueden cumplir su función debido a la amplitud de los espacios.

Todo este descontrol, que es mucho más grande del que se puede enumerar, se da mientras el gobierno sigue empeñado en perseguir a los opositores, sobre todo a aquellos que le ganaron en el interior.

Y ha optado ahora por recortar los presupuestos de gobernaciones y municipios, pues necesita el dinero para que el presidente Morales siga jugando el rol de benefactor personal, entregando cheques sin control.

La situación es muy preocupante.

 

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