Puesto a elegir entre la coca y el medio ambiente, la semana pasada el presidente Evo Morales dio la espalda a los indígenas que marchan desde la amazonía pidiendo que se frene el avance de los cocaleros sobre los parques naturales.

Confederación cocalera: El momento decisivo de esta opción se dio el viernes 19, cuando el presidente era esperado por los marchistas amazónicos pero él prefirió actuar como presidente de los cocaleros bolivianos y reunirse con una delegación de cocaleros peruanos que llegó a La Paz.

Jimena Costas, analista política, dijo este fin de semana que Morales puso en riesgo todo el prestigio que tenía como líder indigenista al dar la espalda a los indígenas que marchan pidiendo que la carretera Cochabamba-Beni no atraviese el parque natural Isiboro-Sécure.

Según la analista, el caso del mencionado parque es la ruptura del presidente con la imagen que se había creado y que llevó a sus seguidores a postularlo para el premio Nóbel de la Paz.

Presidente cocalero: La reunión que tuvo el presidente con los delegados de los cocaleros del Perú, a dos días de la decisión del presidente Ollanta Humala de frenar las erradicaciones forzosas de cocales, lo mostró sólo como presidente de los cocaleros de Bolivia.

El gobierno mantiene firme su decisión de que la carretera entre Cochabamba y Beni pase por el parque, a pesar de que la opinión pública nacional está volcada a favor de los indígenas.

Dinero comprometido: El excandidato a la presidencia de Brasil, José Serra, sabe algo más que los bolivianos sobre el valor de esa carretera, pues la llamó “a rodovía da cocaína” en una entrevista con la revista Veja en abril del año pasado. Serra cuestionó entonces el financiamiento de esa carretera de parte del BNDS brasileño.

Esas sospechas han crecido y ahora se dice en La Paz que el sobreprecio de la obra, de unos US$ 100MM, habría sido acordado por el PT de Brasil y el MAS de Bolivia para financiar sus operaciones electorales.

Comisiones pagadas: Lo peor es que esas mismas versiones dicen que al gobierno boliviano le resulta imposible revisar el contrato porque los montos de las comisiones de la empresa OAS han sido ya desembolsados.

Sólo de esa manera se podría entender la tozudez del gobierno boliviano al negarse a aceptar un desvío del trazo de la carretera cuando, virtualmente, todo el país se lo está pidiendo.

Ministros sacrificados: El sacrificio político que hace el gobierno en este caso es tan grande que dos ministros con una larga trayectoria favorable a la defensa de la naturaleza y de los pueblos originarios han sido enviados a convencer a los indígenas para que acepten la violación del parque.

Este fin de semana, los pobladores de San Ignacio de Moxos estaban impidiendo el paso de los marchistas en una operación ciertamente organizada y financiada por el gobierno.

Parece mentira que el gobierno de Morales esté ahora enfrentado a los indígenas que defienden la naturaleza.

 

Comments are closed.