América Latina es la región en desarrollo más urbanizada del planeta, 80% de su población vive en ciudades. El paso del campo a las ciudades ha contribuido al desarrollo de toda la región gracias a economías de escala que han aumentado la productividad y han reducido el costo de llevar beneficios básicos a sus pobladores.

Un estudio del instituto de investigación “McKinsey Global Institute” sostiene que las 10 ciudades más grandes de la región contribuyen hoy con 30% del PIB regional. Otras 188 ciudades de tamaño mediano, que superan a los 200.000 habitantes generan otro 30%. Esta proporción es comparable sólo que el mundo industrializado, ni si quiera China tiene condiciones parecidas, allí las 10 ciudades más grandes sólo aportan con el 20% del PIB.

El estudio llamado: “Construir ciudades competitivas: la clave para el crecimiento de América Latina”, pone en evidencia el hecho de que algunas de las ciudades grandes de la región están fracasando en sus tasas de crecimiento. El estudio sugiere que las ciudades muy grandes pueden empezar a perjudicar al desarrollo debido a problemas sencillos como que “las estructuras de apoyo institucionales, sociales y ambientales no han podido mantenerse al ritmo de la creciente población”. McKinsey, dice que el problema es que estas ciudades están “Congestionadas, tienen mala planificación y son peligrosas”.

Estas “deseconomías” de escala, pueden dañar el crecimiento de la región dado que esta depende tan fuertemente de las ciudades como polos de crecimiento económico.

Mala planificación: Según el informe, la falta de viviendas en las ciudades más grandes son un verdadero problema en casi toda la región, además de falta de alcantarillado, agua potable, gas doméstico y electricidad. A esto se le suma la ineficiencia en el uso de energía. Según McKinsey, en la capital Chilena de Santiago, se necesita 60% más energía para generar un dólar de PIB que en la capital finlandesa de Helsinki.

Si bien algunas de las grandes ciudades de la región muestran mejor acceso a algunos servicios inclusive que las ciudades representativas de los países ricos, el instituto McKinsey recomienda que se concentren esfuerzos políticos y económicos en el fortalecimiento de la productividad de las ciudades medianas, que tienen el mayor potencial de crecimiento.

Posibilidades de cambio: Entre los descubrimientos del estudio está el hecho de que una buena administración y voluntad política que favorezcan la eficiencia pueden logra cambios positivos a nivel de ciudad en menos de 10 años. Las políticas recomendadas en el documento son: “desmantelar las barreras reguladoras de larga data que frenan la productividad y el crecimiento en los sectores de manufacturas y servicios y darle un mejor uso a los recursos naturales de la región.

Una de las ventajas que se deben explotar es la juventud de la población. McKinsey recomienda “desarrollar las ciudades y crear empleos más productivos en la economía formal, de otra manera la región corre el riesgo de envejecer antes de lograr la meta de enriquecerse”.

 

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