Tan ocupado está el gobierno con los temas políticos que ha dejado en la nebulosa, o en las manos de una ministra poco apta, la decisión de autorizar o no las exportaciones de azúcar.

Caña o azúcar: Los productores de caña han advertido que si se mantiene la actual política de restringir o dejarlas a la discreción de autoridades de segundo orden el tema de las exportaciones, ellos optarán por reducir sus cultivos.

La indecisión, con anuncios contradictorios de la ministra Teresa Morales, parece dirigida a perjudicar al sector azucarero cruceño, pues por otro lado el gobierno autoriza la exportación no de azúcar sino de caña de azúcar desde Bermejo.

Hormigas y elefantes: La explicación podría estar en que no se hace contrabando hormiga de caña de azúcar, por lo que se tiene que autorizar la exportación, aunque haya déficit en el suministro interno.

En cambio, el gobierno no puede impedir el contrabando hormiga (o elefante) de azúcar en grano, y lo deja en manos de las fuerzas del mercado, para luego culpar a los productores y prohibirles las exportaciones legales.

Si en cinco años han ingresado al país 130.000 autos de contrabando, y en los últimos tres meses ingresaron otros 6.000, parece difícil que los mismos encargados de controlar las fronteras puedan impedir la salida del azúcar.

Las almas y el azúcar: La última ocurrencia de la ministra Morales es que verá si se autorizan o no las exportaciones de azúcar dependiendo de cómo se comporte la demanda en Todos Santos.

Los productores, en cambio, quisieran hablar en serio. Es que los mercados internacionales, donde están quienes compran el azúcar, se manejan con datos precisos y con plazos establecidos.

La advertencia de los productores de caña alude a esa realidad. Quieren saber si vale la pena, o no, tener una producción capaz de atender el mercado interno y dejar excedentes para la exportación.

Silos estatales: En estas contradicciones que reemplazan a una política económica se ha mencionado la posibilidad de que el Estado compre los excedentes de azúcar para almacenarlos en los silos que están en construcción, a fin de dosificar la entrega a los comerciales.

Pero mientras las fronteras estén sin control, incluso esa previsión podría correr el riesgo de fracasar: los contrabandistas se llevarían el producto desde los silos estatales hasta la frontera.

Parece que gobernar es una balanza de varios platos y no se la puede reemplazar con una que haya sido concebida sólo para castigar a una región.

Los números: Las cifras dicen que este año la producción será de 10MM qq, a la que se debe añadir los 2MM qq importados. Por lo tanto, la oferta será de 12MM qq y la demanda interna prevista será de 7,5MM qq. La sobreoferta es de 4,5MM qq.

Pero como el control de las fronteras es una tarea imposible, a pesar de que hay un ministro encargado de ellas, estamos ante un factor impredecible. Como ocurre en los territorios donde no hay Estado.

 

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