12-08-2011

Jaime Paz y Evo Morales se parecen en algo. Ambos, con una diferencia de veinte años, enfrentaron en sus presidencias sendas marchas de indígenas que exigían el respeto de sus derechos políticos y de la naturaleza.

Hay algunas diferencias entre los dos gobernantes y entre las dos protestas, comenzando porque uno de ellos se declara indígena.

  • La protesta de 1991 era sólo de los pueblos del oriente y ahora es de los pueblos del oriente y del occidente, todos juntos.
  • Ambos presidentes se parecen, además, porque fueron acusados por sus opositores de tener narco-vínculos, aunque en ninguno de los casos fueron presentadas pruebas concluyentes.
  • La diferencia principal entre las protestas de 1991 y 2011 es que ahora los pueblos originarios del oriente marchan como expresión de protesta contra los cocaleros. Los pueblos deloccidente que se proponen participar en la protesta exigen que se respete la Pachamama cerca de las explotaciones mineras.

Los pueblos del oriente están molestos con el hecho de que los cocaleros, a los que consideran aliados del presidente y de su gobierno, están avanzando sobre los parques naturales, a tal punto de destruirlos.

El dirigente Miguel Campero, de los campesinos de Yapacaní, denunció que los cocaleros que ocupan el parque Choré han creado en la zona la misma situación que crearon las FARC en Colombia: una región donde ni la policía ni el ejercito pueden entrar.

La denuncia tiene relación con la información que difundió el diario El Tiempo de Bogotá en julio pasado sobre la llegada de 3.000 narcotraficantes colombianos a Santa Cruz en los últimos cuatro años.

La marcha de protesta se organizó como respuesta a la decisión del presidente Morales de construir una carretera por el espinazo del parque nacional Isoboro-Sécure. Los indígenas de la zona (TIPNIS) reclaman que se les escuche, como ordena la constitución aprobada en 2009, que había recogido las protestas de la marcha de 1991.

Esa constitución dice que se debe hacer una consulta previa entre los pueblos originarios cada vez que se piense en obras que afecten sus tierras de origen. El gobierno de Morales se molesta con esas exigencias y dice que la obra se hará de todos modos, con o sin consulta, con o sin consentimiento.

La cuestión de la consulta previa ha sellado la alianza entre pueblos orientales y occidentales. El Consejo Nacional de Ayllus y Markas delQullasuyu (CONAMAC) se ha aliado a la Confederación Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) porque el gobierno de Morales no quiere reconocer el derecho a la consulta previa de los agricultores altiplánicos que viven cerca de la mina Corocoro. Esos pueblos piden que la explotación minera no contamine el agua de riego.

Estas protestas muestran que los pueblosdel oriente consideran a los cocaleros y a la planta de coca en sí como enemigos de la naturaleza. La defensa delIsoboro-Sécure y el Choré está dirigida a frenar a los cocaleros, aliados de Evo Morales.

Curioso, pero el líder indígena boliviano, apreciado en algunos países por esa condición, es considerado enemigo de la naturaleza por los indígenas bolivianos que se oponen al avance de la coca. La Pachamama está enfrentada con la coca.

 

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