13-09-2011

El presidente a.i. de YPFB, Carlos Villegas, debió aducir “razones personales” para no asistir a una reunión en Río de Janeiro donde debía comprometer la venta de 2,2 millones m3/d de gas natural a Cuiabá.

Desde el otro extremo, las autoridades argentinas no dejan de observar el hecho de que las exportaciones bolivianas a ese mercado no llegan al mínimo establecido por la adenda del contrato.

Dentro de Bolivia, las autoridades no encuentran las palabras para explicar a la Jindal Bolivia que debe dejar de soñar con la siderurgia, pues no hay gas suficiente.

La idea del gobierno de resolver el problema del déficit de energía eléctrica instalando dos plantas termoeléctricas ha debido pasar al silencio, en vista de que no hay gas.

Los empleados de la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH) han sido licenciados, sin explicación alguna, también porque no hay esperanzas de avanzar en la industrialización de algo que no existe.

En vista de todo esto, y de otros detalles que no caben en este espacio, quizá convenga al gobierno nacional admitir que la situación del gas natural es crítica. Y que nadie se haga ilusiones.

En 2006, cuando el presidente Evo Morales asumió el cargo, Bolivia era el segundo país en reservas de gas natural en Sudamérica, después de Venezuela.

Ahora es el sexto en esa lista, pues se le han adelantado Brasil, Argentina, Perú y Colombia.

La situación más incómoda es la que se presenta con Argentina, país que en este momento debería estar recibiendo 11,3 millones m3/d pero que sólo recibe 7,3 millones, como ocurrió en agosto. El detalle preocupante es que la mencionada adenda dice que Bolivia deberá pagar, al contado, por el gas que no envíe, además de pagar una multa equivalente a 15% de ese valor.

La vergüenza con Cuiabá es muy grande también, aunque no implica una multa. Esa planta termoeléctrica tendría que renunciar para siempre al gas boliviano, porque ya se le cortó una vez sin previo aviso y ahora el señor Villegas no se presentó a la cita.

En fin, tenemos gas sólo para nuestras vergüenzas.

 

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