Por: Humberto Vacaflor Ganam

Los periodistas no tendrían que ofenderse cuando el vicepresidente les cuenta cosas inverosímiles, porque podrían no serlo.

Esta vez contó la historia de una hazaña de la que nadie sabía. Un prodigio que ya quisieran descifrar en todos sus secretos los agentes de bolsa, los expertos en marketing de materias primas del mundo entero.

Todos ellos querrían saber cómo se hace para que los precios en el London Metal Exchange (LME) suban de pronto después de  haber estado deprimidos, y cómo hacer que los chinos decidan, saliendo de la modorra y la parálisis del comunismo, comenzar a consumir y a poner en aprietos a los aparatos de producción de las materias primas del mundo.

Dijo el vice que los anteriores gobiernos bolivianos desahuciaron a la minería, cuando dijeron que la minería, y el país, se estaban muriendo.

Y entonces, ¡Chapulín colorado!, llegó el MAS. Y devolvió la confianza a la minería. Le dijo: levántate y anda. Y el milagro se produjo. La minería anduvo.

Entonces, con la minería ya caminando sana y salva, recuperada del estado de coma en que había caído, el milagroso MAS decidió, como un dios justo y generoso, entregar la actividad a todos, no sólo a las empresas, sino también a las cooperativas.

Eso sí, el vice dijo que el MAS inventó las cooperativas. Antes estaban prohibidas, porque la minería debía estar en manos de muy pocos. Las decisiones debían tomarse en oficinas cerradas, en reuniones exclusivas a las que no podían acceder las cooperativas.

Ahora, las decisiones se toman en las calles. A veces, es cierto, hay accidentes y muere alguno que otro, pero el debate es abierto, totalmente democrático. Un poco estruendoso, pero democrático.

Me imagino el rostro de los reporteros que estuvieron escuchando, en vivo y en directo, esta historia fantástica del vice.

Y me imagino a los masistas, que deben mirar con asombro estos despliegues de oratoria increíble, estas explicaciones sobre el dominio que tiene su partido sobre los precios internacionales, que para otros es un arcano.

Es una cuestión de fe. Puedes o no puedes creer. Pero el MAS fue capaz de influir en el LME, en la bolsa de Chicago, en París, en Tokio, para que las materias primas se coticen en niveles increíbles.

Si no fuera cierto, habría que felicitar al vice por haber inventado una historia tan fantástica. No es ciencia ficción, es política ficción.

Vacaflor.obolog.com

 

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