Los precios de las materias primas agrícolas son los que están generando preocupación a nivel mundial.

Según el representante mundial de OXFAM, dice que el impacto del cambio climático sobre la provisión mundial de alimentos ha sido subestimado.

Esto se debe a que los estudios se han concentrado en los efectos de largo plazo sobre la producción. Lo que no se ha tomado en cuenta son los efectos de eventos extremos que suceden de año a año.

Con los datos de proyecciones a largo plazo no se ven los efectos de picos en los precios de un solo año.

En un nuevo estudio muestran que dadas algunas condiciones climáticas los picos podrían llegar a aumentar en 140% el precio del trigo y 33% en el maíz, y esto sólo tomando en cuenta una sequía en EEUU. Un evento similar en el Asia podría llevar a un alza de 25% en precio del arroz.

En el mundo de las predicciones estas advertencias son señales para tomar medidas preventivas, en el mundo de la realidad parece que es demasiado tarde.

La peor sequía en EEUU en 50 años ha llevado a los precios de los alimentos a romper records de precios que no se daban desde la crisis de alimentos de 2007-2008. El precio del maíz ha subido en el mercado internacional en casi 20% desde principios de año. El trigo ha aumentado en 34% su precio desde principios de año.  El precio de la Soya a aumentado en casi 40% desde principios de año y ha roto ahora un record histórico debido a un fuerte caída en las exportaciones brasileñas.

Las instituciones internacionales dedicadas a resolver temas de alimentación se han puesto de acuerdo y 7 de las más importantes advierten que se podría repetir el fenómeno de 2007-2008.

La FAO dice que se deben tomar medidas inmediatas para evitar una “catástrofe”. Una de las recomendaciones en las que todas están de acurdo es en no prohibir las exportaciones de alimentos. Si lo hicieran nuestros vecinos y Bolivia sufriera una escasez de algún alimento, la situación se haría aun peor para nosotros, y este efecto se replica en cualquier país vecino y Bolivia mantiene sus prohibiciones actuales.

Las recomendaciones de los organismos internacionales es el no cerrar las fronteras a las exportaciones. Un consejo que en Bolivia no se sigue. Incluso los cañeros tienen restricciones a la venta de su producto y eso que el azúcar es uno de las pocas materias primas agrícolas cuyo precio está cayendo.

Pero volviendo al tema del cambio climático, los efectos también están llegan do a Bolivia.

Según los tiempos de Cochabamba: Cientos de hectáreas de maíz, papa, haba, duraznos y manzanas, que se encontraban en etapa de floración o germinación, fueron arrasadas entre el martes y sábado pasados por una helada de cuatro grados bajo cero, informó desde Cliza el director de Desarrollo Productivo y Presidente de la Plataforma Frutas de Valle, Humberto Vargas.

Otro factor que afecta el sector de los alimentos en Bolivia es la falta de seguridad jurídica.

Según El Día de Santa Cruz: A pesar de haber demostrado el cumplimiento de la Función Económico Social, los agricultores y ganaderos del Municipio de Huacareta (Chaco chuquisaqueño), denunciaron en las últimas horas que el INRA, implacablemente ha iniciado un proceso de reversión de sus propiedades afectando a siete pequeños y medianos productores de la zona.

La falta de certeza sobre la propiedad de la tierra lleva a menores inversiones de largo plazo en el agro y por lo tanto a menor producción en el largo plazo.

 

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